LA MUJER MÁS FELIZ DEL MUNDO

Hace un tiempo una buena amiga me dijo, chiqui no tienes maldad, bueno dicho así la maldad como todo es relativa o absoluta en su relatividad. Pero en realidad lo que quería decir es esa maldad que quiere hacer daño con doblez, bueno, creo que quería decir eso. Por que siempre somos alguna vez malos y buenos, el tema es cuantas veces lo somos unos y otros y en que contextos más o menos prescindibles o imprescindibles, en esa ley del desarrollo desigual que nos explica tan bien la dialéctica.

Y forma parte del carácter de cada cual, un@s van más de frente que otr@s, intuitivamente sin querer, somos lo que somos, por esencia y por trayectoria histórica, pero siempre brota -un poco al menos- la esencia que hemos ido estructurando, forjando en nuestra historia vital. Y claro, a la hora de analizar al otr@, pensamos, sin querer, que son como somos nosotros. Si somos muy directos no pensamos en acciones enrevesadas o dobladas, sin darle ningún matiz peyorativo ni a los primeros ni a los segundos. Puede ser tan “malo” ser demasiado directo como enrevesado, según cuanto, cuando y como.

Hoy estoy muy contenta, pero me asusta, porque cuando estoy muy contenta (maníaca), puede que venga la fase depresiva, pero tengo elementos objetivos que me hacen sentirme bien. Mi amor me quiere, y yo a él, pese a las dificultades que tenemos -ambos- los dos.

Pero, os diré un secreto, creo que tanto mi amor como yo, somo “perr@s viej@s” y nos crecemos en la adversidad, haciendo una analogía tonta con el deporte (que me gusta tanto), en las crisis y en las dificultades te creces, si eres una luchadora o luchador nato. Y la vida es eso, lucha de contrarios, pura dialéctica,….¡¡¡qué pobre aquel o aquella que se conforma con la vida cómoda y sin riesgos!!!, prefiero perder luchando que ganar “la nada”….bueno que me enrollo, decía que estoy contenta porque mi amor y yo nos queremos pese a las tremendas dificultades que nos imponen y porque mi vida es aprendizaje y acción.

Aprender del otr@ y, quizás, el otr@ aprenda de ti, en esa interacción de aprendizajes y humildades, un grupo de personas tan diversas hemos acordado una elección justa (justa en un contexto temporoespacial muy particular) y hasta hemos difsfrutado y nos hemos reído, pese a la diversidad hemos hecho un equipo.

Y casi al final de la mañana, mi amor, también muy contento, me llama y bromeamos ¡¡nos reímos de nuestro propia supervivencia afectiva y emocional!! y en esos pocos segundos me he sentido la mujer más feliz del mundo.

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