LA ESPIRAL DIALÉCTICA EN EL DISCURRIR DE LA VIDA

La vida es una espiral -lógicamente no puede ser un círculo- nada vuelve al principio tal como lo dejamos, sea lo que sea. Pero si es verdad que volvemos bastante y nos acercamos a situaciones que nos ocurrieron hace mucho, mucho tiempo tras casi un recorrido de 180 grados. Por ejemplo, si en la vida te has encontrado en la tesitura de ELEGIR entre tirar “pálante” o “patrás”, esto es, elegir entre lo negro o lo blanco, y sabiendo que según sea la elección tu vida será totalmente diferente.

 Yo no se si en otras vidas eso suele ser habitual, pero cuando eso ocurre y eres muy consciente de que te está ocurriendo, esa situación no la olvidas ni la olvidarás nunca. Máxime si tu elección implica unos sacrificios personales con mayúsculas y la realizas a una edad muy joven.

Luego sigue la vida, pasan los años, los acontecimientos, las experiencias de todo tipo y en ese proceso espiral (en diferentes direcciones según los aciertos o errores) te das cuenta que estás en una tesitura muy parecida a la anterior, por lo crucial de la elección. Y, curiosamente también, te das cuenta de su trascendencia…, bueno, mejor dicho, te avisan los sueños, esos que se han repetido esporádicamente a lo largo de los años y que te recuerdan esos otros momentos trascendentales que te ocurrieron en tu juventud. Ayer soñé uno de esos sueños donde se entrecruzan situaciones, personajes, sentimientos presentes y pasados con mis pensamientos del día anterior. Y te preguntas ¿Cómo es que una situación que viví hace más de 30 años la sientes -en el sueño- con una realidad aplastante y con personajes reales de hace casi 40? ¿Como es que sientes el vértigo de elecciones y resultados entremezclados con una crudeza y realismo como los que vivistes hace tantos años? Y me contesto que, quizás, estoy en otro momento clave de ELEGIR, con todas las connotaciones de riesgos positivos y negativos que implica, con mayúsculas. Y como mi elección será, está siendo, tirar “palante” y no “patrás”, siempre mejor el negro que el blanco.

Y entonces piensas en las espirales dialécticas, esas que lo explican todo en el discurrir infinito del conocimiento, de la evolución de las especies, de la más fascinante de los homínidos, de nuestra vida personal e íntima, en suma.

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