EL ORIGEN DE LA VIDA: Cuando los acontecimientos superan tus expectativas

Yo se que esto que voy a empezar a contar, va a sonar a tópico, manido y todos los calificativos similares que le queráis  añadir. Pero a veces en la vida te pasan cosas que no podemos decir que son brujería ni debido a la voluntad de dioses extraños, al menos, la gente que, como yo somos materialistas convencidos. Pero la realidad es que te pasan, que ocurre que el azar y la necesidad se alían para se sucedan esas situaciones que se enlazan de forma coincidente y producen “lo mágico” “lo inesperado” “lo increíble y maravilloso”. Y sinceramente no creo que esto ocurra muchas veces, ni un puñado de veces, o, a lo sumo, una vez, o sencillamente nunca pasan en la vida de las personas.

Dicen que en el origen de la vida se produjo una serie de circunstancias y contextos que hicieron posible los primeros y sucesivos cambios cuantitativos y cualitativos, los que fueron formando de las moléculas inorgánicas, las orgánicas que interaccionando entre si en los mares primitivos se iban haciendo moléculas más y más complejas y así comenzó todo. Que las condiciones de la atmósfera entonces eran tales que permitieron la aparición de la vida, pero que luego unas antiquísimas bacterias, las cianobacterias, adquirieron ante la ausencia de hidrógeno, la capacidad extraordinaria de obtenerlo del agua y así se liberó el oxígeno, lo que a su vez produjo cambios en la atmósfera (el proceso dentro del medio actuó sobre el medio). Y ya la atmósfera no fue lo que era, el oxígeno se expandió en el agua, en los suelos, en la propia atmósfera. En definitiva, el oxígeno impidió la síntesis no biológica de materia orgánica y, por tanto, impidió iniciar complejas rutas para producir nuevas formas de vida. No hay marcha atrás en el proceso vital, el de cada uno de nosotros, el de la vida como esencia que late en nuestro mundo.

Así, también ocurre que una serie de circunstancias y contextos puede producir encuentros entre personas que a su vez han sido producto de sucesivas coincidencias anteriores (de otras personas) que posibilitaron el encuentro cualitativamente diferente y especialmente necesario. Y entonces se origina la chispa, esa conexión especial, que ocurre excepcionalmente, en muy pocas ocasiones –como cuando se originó la vida en los mares primitivos- en el choque entre personas o moléculas en unas condiciones del medio y de cada una de ellas porque estuvieron en el lugar y el momento adecuado. Que se produzca ese salto tal, que de ser casi completamente desconocidas, pareciera que ya se conozcan, y se quieran, como si siempre se hubiesen conocido. Y no hay marcha atrás, no se puede desandar lo andado y la vida sigue latiendo en estos procesos vitales de cambios.

Que verdad es que muchas veces podemos conocer bastante a una persona por sus escritos. Y no me refiero a conocerla porque son muy sesudos o interesantes o minuciosos, que también, sino porque en sus escritos  también plasman, casi sin querer mucho de su alma, de su íntima personalidad. Plasman su humanidad, su coherencia, su humildad y así podríamos continuar enumerando cualidades. Supongamos también que en esos escritos muchas veces encuentras  respuestas a muchas de las preguntas que te planteas en los problemas del día a día, del trabajo, de las actividades sociales, de la vida misma. Supongamos también que esa persona tan conocida y desconocida a la vez, casualmente se te cruza en el camino….

 

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