ALEMANIA EN EL PUNTO DE MIRA: DE NUEVO LOS PIENSOS CONTAMINADOS EN GRANDES EXPLOTACIONES AGROPECUARIAS SON CAUSA DE GRAVES PELIGROS PARA LA SALUD HUMANA.

Casi habíamos olvidado las consecuencias de la abultada y aprovechada alarma generada con la epidemia (que no pandemia) de la “nueva gripe A”, que tuvo su origen en Perote, pequeña localidad de México que sufre la implantación de una de las mayores explotaciones porcinas del mundo, las granjas Carroll. Apenas recordábamos que a las condiciones de hacinamiento de los animales, y a la contaminación de aguas y suelo de esa zona especialmente pobre de México se le unió una epidemia de gripe en cerdos y el contagio a los trabajadores y habitantes del poblado, expandiéndose la cepa a todo el mundo, cuando un nuevo escándalo relacionado con la salud se origina en grandes explotaciones agropecuarias alemanas.

Pero la “avanzada” y “civilizada” Unión Europea ha sido testigo de otros episodios  similares relacionados con la salud animal y humana. Después de la “vacas locas” y la “contaminación por dioxina de los pollos belgas” de hace más de una década, continua la intoxicación de animales y personas. Igualmente parecen olvidarse las lecciones que nos han mostrado los graves problemas de salud relacionados con la gripe aviar (que también afectó a los “pollos belgas” en 2004), y las prácticas antinaturales de hacinamiento animal y fabricación insana de piensos que amenaza con mutaciones víricas que pueden ser muy dañinas para otras especies pero también para la humana.

Y es que las alertas de riesgos para la salud de las personas relacionados con  productos contaminados por la voracidad de las grandes corporaciones capitalistas no cejan. Hace pocos días podíamos conocer la contaminación por el plaguicida iprodione (fungicida del grupo de las dicarboximidas) de preparados de fruta para bebés  de Nestlé-Geber (multinacional suiza) exportados a  Chile porque allí los niveles permitidos de esos plaguicidas no están fijados para “suerte” de los exportadores europeos. Y el nuevo año 2011 nos llegó con el flagrante escándalo de otra contaminación por dioxina producida por la empresa alemana Harles & Jentzsch, fabricante de piensos para animales. Hasta la fecha, decenas de miles de gallinas ha sido sacrificadas, y miles de granjas (de aves y porcinas) han cancelado sus operaciones. Esto es solo el comienzo, pues se ha desvelado que desde hace nueve meses ya se tenía conocimiento de esta contaminación y la exportación a otros países europeos de huevos y otros derivados puede desembocar en una preocupante crisis sanitaria y veterinaria.

Recordemos que ya en febrero de 1997 la Organización Mundial de la Salud calificó la dioxina como agente cancerígeno en humanos. Más recientemente la OMS ha rebajado los valores de ingestión diaria tolerable. La peligrosidad de la dioxinas como compuestos organoclorados aumenta debido a su carácter persistente (resistencia a la degradación física, química y biológica) y bioacumulativo (gran capacidad de incorporación a los tejidos grasos de los organismos vivos).

Si en la segunda mitad del siglo XX, la mayoría de los brotes de intoxicación por consumo de plaguicidas (herbicidas en su mayor parte) aparecieron en países del denominado Tercer Mundo como India, Costa Rica, Turquía, Colombia, etc., pronto esta situación se diversificó y no solo se sucedieron epidemias en países enriquecidos, sino que se asistimos a otro tipo de problemas de salud pública relacionado con la alimentación. Como ejemplo del primer caso podemos destacar que en 1985 se presentó un brote de intoxicación en California, Estados Unidos de América, como consecuencia del consumo de sandías contaminadas con aldicarb (pesticida de la familia de los carbamatos). En este caso, alrededor de 1.350 personas resultaron afectadas y 80 fallecieron. Entre las personas afectadas hubo mujeres embarazadas que sufrieron pérdida fetal.

Años después, en Gran Bretaña la epidemia de una enfermedad desconocía y letal, la variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jacob (vECJ), produce una de las mayores alarmas que se recuerdan en Europa por las consecuencias que su tipo de economía globalizada estaba provocando y que se ponía gravemente en entredicho.  Los primeros casos de la vECJ en humanos aparecieron en 1996 y fue aumentando en frecuencia en los años posteriores dejando pocos supervivientes. Los agentes infecciosos resultaron ser unas proteínas priónicas que se replican por un mecanismo desconocido. La “enfermedad de las vacas locas” (o Encefalopatía Espongiforme Bovina) se produjo por la utilización de unos piensos contaminados. Hacía tiempo que se conocía que el prión causaba en las ovejas una enfermedad neurológica incurable llamada “scrapie”, muy extendida en Gran Bretaña. Sin embargo, los despojos de estas ovejas fueron empleados en la elaboración de piensos destinados al engorde de ganado vacuno en la creencia de que la enfermedad resultaba inofensiva para la especie bovina. Muy al contrario, la enfermedad no solo “saltó” de especie de la oveja a la vaca, sino que volvió a saltar de la vaca al humano. Esta situación que se produjo y se concentró en Gran Bretaña, afectó a otros países por la exportación de vacas, harinas y piensos contaminados.

Poco después, en el año 1.999, apareció en la prensa el caso de los “pollos belgas”, verdadero antecedente, por sus similares características, de lo que está ocurriendo ahora en Alemania. Han pasado poco más de 10 años de la intoxicación que conmovió a Bélgica, y sus países vecinos, originada por la empresa de reciclado de grasas animales, Fogra, y con la participación de la fábrica de grasas para piensos también belga, Verkest.  Y parece que de nada han valido las numerosas órdenes y normativas comunitarias que se han emitido desde entonces.

De hecho, en el año 2004, otra vez Bélgica y sus granjas de pollo fueron el foco de una epidemia de gripe aviar que provocó el sacrificio de millones de aves y la afectación de casi un centenar de trabajadores, tanto de Bélgica como de Holanda. Quizás solo sea una casualidad, pero se ha propuesto como posible que los saltos de especie del virus de la gripe pueda estar causada por el hacinamiento insano de las aves y en el tipo de piensos de origen siempre muy dudoso (como también en Irlanda a finales del 2008, por ejemplo). El virus de la gripe aviar, aunque afecta sobre todo a las aves, excepcionalmente puede transmitirse al hombre, transmisión que requiere un contacto reiterado y próximo con animales vivos enfermos. El peligro es que la circulación simultánea de virus humanos y aviares, susceptibles a la mutación, incrementa la posibilidad de adaptación en los humanos, situación ésta que si se produjera nos hubiese enfrentado a una verdadera pandemia con un nuevo subtipo viral que no circula en los humanos (el H5N1) y de una alta gravedad.

El otro aspecto del modelo alimentario que nos imponen las grandes multinacionales proviene de la creciente frecuencia de las patologías cardiovasculares que amenazan la calidad de vida de amplios sectores de la población de los países industrializados. Pero en las intervenciones para paliar la alta morbilidad y mortalidad por estas enfermedades sería inútil conformarnos con actuar solo sobre las causas biológicas o individuales, si no se interviene también sobre las causas económicas y socioculturales. Intervenir sobre el alto consumo de grasas saturadas (fundamentalmente de origen animal) y de calorías en la alimentación de nuestra población o intervenir sobre infecciones como la gripe a través de la vacunación previa, serían medidas insuficientes si no se “tratan” los importantes problemas socioeconómicos subyacentes. Tal sería el caso de intervenir, denunciando, la producción intensiva de las grandes industrias o explotaciones agropecuarias, que son las que, en última instancia, promueven y favorecen el alto consumo de alimentos de origen animal o establecen las condiciones para la recombinación de nuevas formas virales.

Existe un denominador común en todos estos problemas señalados, la creciente avidez por obtener rápidos beneficios es una máxima del capitalismo que está por encima de la salud de las personas. Luchar y denunciar de forma sistemática la base socioeconómica en la que se sustenta este sistema, que solo genera destrucción de la naturaleza y de los seres vivos, debe ir acompañada de las propuestas sociales y ecológicas que desde distintos ámbitos locales y globales emergen de las clases campesinas y oprimidas tanto de los países más empobrecidos como de los países enriquecidos de nuestro entorno.

Una respuesta to “ALEMANIA EN EL PUNTO DE MIRA: DE NUEVO LOS PIENSOS CONTAMINADOS EN GRANDES EXPLOTACIONES AGROPECUARIAS SON CAUSA DE GRAVES PELIGROS PARA LA SALUD HUMANA.”

  1. Sobre esa base socioeconómica a la que apuntas en la conclusión de tu entrada:

    “Prometeo no era el hombre sino el héroe. Impulsado por la codicia radical (pleonexia), rebasó las medidas del hombre (aitia y mesotes) y con arrogancia sin límites (hybris) robó el fuego del cielo. De ese modo atrajo inevitablemente sobre sí a Némesis. […] La naturaleza social de Némesis ha cambiado actualmente. Con la industrialización del deseo y la mecanización de las respuestas rituales Hybris se ha propagado. El progreso material sin límites ha llegado a ser la meta del hombre común. Hybris industrial ha destruido la mítica estructura de los límites de fantasías irracionales, ha logrado que parezcan racionales las respuestas técnicas a sueños insensatos y ha convertido la búsqueda de valores destructivos en una conspiración entre proveedor y cliente. Némesis para las masas es actualmente la repercusión ineludible del progreso industrial. Némesis moderna es el monstruo material nacido del sueño industrial desmesurado. Se ha difundido a todo lo largo y lo ancho como la escolarización universal, el transporte masivo, el trabajo industrial asalariado y la medicalización de la salud del vulgo.”

    Extraído de “Némesis Médica”, Iván Illich

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