MAL DÍA PARA PESCAR: CUANDO NADA ES LO QUE PARECE


Ahora que las charlas y tertulias se han perdido en general y, por tanto, los debates y comentarios tras la visualización de una película. Ahora, digo, nos podemos conformar con discutir –por favor, en el mejor sentido de la palabra- la película con una amiga o amigo, cuando, en el mejor de los casos, tenemos tiempo y no debemos irnos corriendo a casa porque el deber del día a día nos llama.

Eso me pasó exactamente el pasado jueves, cuando vi con una buena amiga la película “Mal día para pescar” de Álvaro Brechner (Uruguay-España, 2009). Es de esas películas que te dices, “tiene mucho que rascar”. Como a mí, consciente e inconscientemente, lo que más me atrae es “lo psicológico”, ya solo con las psicologías complejas y ambivalentes de los personajes, la película tiene un influjo y atracción poderosísimos. Antes que nada tengo que decir que las personas son, por definición, complejas y muy contradictorias. Y esta afirmación que puede parecer obvia y pueril, creo que no lo es tanto si consideramos que esta sociedad nuestra, rápida y superficial, continuamente cataloga, clasifica de forma “maniquea” a las personas en buenas-malas, listas-tontas, simpáticas- antipáticas…cuando en realidad, muchas veces, nada es solo lo que parece.

Porque, tanto en la trama como en los personajes, podemos encontrar un aforismo que se repite y se cumple a lo largo de la película: “Nada es lo que parece”. Primero tenemos un personaje principal, Orsini, “El príncipe”, el típico pillo, que usa todo tipo de artimañas para ganarse la vida, engaña, manipula y engatusa para conseguir su objetivo: ganar dinero con su forzudo y campeón “amigo”, Jacob van Oppen. El forzudo es un personaje atormentado con su pasado de gloria, de glorioso campeón mundial de lucha libre, que cae estrepitosamente en un proceso acelerado de deterioro físico y mental. Entre ambos personajes, ya entrado en años, quizás cerca de la cincuentena, y “quemados” de su pasado, existe una relación muy especial, donde predomina el cuidado y protección del primero, “aparentemente fuerte y seguro de su control sobre todo”, sobre el segundo, “roto en su cuerpo y en su alma por los traumas del pasado”.

Los hechos se desarrollan en un pueblo perdido del Uruguay donde llegan nuestros amigos a montar su espectáculo, cuyo plato fuerte es el reto del campeón a quien quiera aguantarlo 3 minutos por 1000 dólares. El reto, que es un engaño cuidadosamente  amañado por Orsini, requiere previamente engañar a su vez al “aparentemente” ingenuo director del periódico local, para que difunda y se haga eco de la noticia y el espectáculo sea un éxito de taquilla. Todos los pasos se van cumpliendo tal como lo tiene planificado nuestro “aparentemente controlador” príncipe cuando aparece una joven y “lista” (ya saben, aparentemente) que no se cree la patraña de que el campeón sigua siendo un forzudo y hábil luchador y  propone a su novio para retarlo (su novio es joven, fornido, sin pizca de inteligencia y dominado por su novia); es, quizás, el único personaje que simplemente es lo que se ve.

Y así va desarrollándose la historia que se recrea hábilmente en los paisajes naturales y urbanos del Uruguay profundo, en sus gentes, sus costumbres…todo eso acompañado de una excelente banda sonora que combina música alemana (país de origen del campeón) e italiana (país de origen de nuestro protagonista) como un guiño a los orígenes y a la mezcla cultural de ese país. Cuando, poco a poco, se va acercando el apoteósico acto final, donde todas las apariencias y los personajes aparentes se caen como un castillo de naipes. El periodista nos muestra su perspicacia cuando le dice al príncipe: “Si yo fuera inteligente, y no un periodista de tres al cuarto, pensaría que no tienes los 1000 dólares y tu campeón no quiere luchar…”. El controlador, no controla ni manipula nada cuando intenta convencer, primero a la muchacha para que su novio no pelee, y luego a su amigo, para que éste tampoco, ante la convicción de que el campeón no es lo que era. Pero la novia y el campeón quieren la lucha….y esta se produce….es el momento de mayor intensidad y tensión como hacía tiempo que no veía en el cine (tengo que aclarar que además de lo psicológico me apasiona la lucha física que entiendo son aspectos relacionados, complementarios). Y es que a la intensidad de la fuerza bruta (del agresor) y de la resistencia bruta (del agredido) en las primeras escenas del enfrentamiento, se une, de forma emocionante y maravillosa, la de la resistencia psíquica del agredido. Pero esa primera parte del combate cambia brutalmente en la segunda (también como una increíble metáfora de toda la película): el agredido que ha resistido se vuelve agresor, poseído de una brutal fuerza mental -que fue creciendo en él y que la película nos muestra de forma magistral a través de la expresión de su cara- que en realidad es también fuerza física poderosa, inmensa, arrolladora, y en ese portento de explosión física del ahora agresor puede levantar en volandas a su contrincante y arrojarlo hacia el público dejándole totalmente destrozado en el suelo.

Epílogo:

– La muchacha (embarazada) cuidará de su bebé y de su incapacitado novio.

– El príncipe se va solo del pueblo y, compadeciéndose de la novia, le entrega gran parte del dinero ganado.

– El campeón se marcha solo, solo, como en realidad siempre había estado.

– El acontecimiento llena páginas de periódicos locales y nacionales, y el pueblo perdido en la nada y su periódico local son el centro de atención de todo el país.

Enlace a la canción “Lili Marleen”, ligada a esta película:

http://www.youtube.com/watch?v=OttiBwwQXU4

Ficha técnica:

Dirección: Álvaro Brechner. País: España y Uruguay. Año: 2009. Duración: 104 min. Género: Drama, comedia. Interpretación: Gary Piquer (Orsini), Jouko Ahola (Jacob Van Oppen), Antonella Costa (Adriana), César Troncoso (Heber). Guión: Álvaro Brechner, con la colaboración de Gary Piquer; basado en el cuento “Jacob y el otro”, de Juan Carlos Onetti. Producción: Álvaro Brechner, Adolfo Blanco, Tomás Cimadevilla y Virginia Hinze. Música: Mikel Salas. Fotografía: Álvaro Gutiérrez. Montaje: Teresa Font. Dirección artística: Gustavo Ramírez. Vestuario: Alejandra Rosasco. Distribuidora: Vértice Cine.  Estreno en Uruguay: 31 Julio 2009. Estreno en España: 11 Diciembre 2009.

3 comentarios to “MAL DÍA PARA PESCAR: CUANDO NADA ES LO QUE PARECE”

  1. Gerardo Says:

    Supongo que se referirán a “los delirios de Juan Carlos Onetti” y no a los del también uruguayo poeta Mario Benedetti, que tan lejos está de la atmósfera de la película.

  2. no! los delirios de mario benedetti hace referencia a otro artículo del mismo blog…

  3. Alicia Jaramillo Says:

    Una de las razones por las cuales me gusta ver esta película es por la participación de el actor César Troncoso, a quien lo había visto en otras producciones, pero vaya que aquí me sorprendió su interpretación.No es quizá una historia tan atractiva, pero por el reparto vale la pena.

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