DE LA GRIPE “PORCINA” A LA NUEVA GRIPE A (H1N1)

Y ahora, ¿qué está pasando con la actual “pandemia de gripe? Se ha escrito y hablado, largo y tendido, sobre los orígenes de esta nueva “pandemia” y el asunto no es tan fácil como puede parecer. En primer lugar porque aún no se tiene un conocimiento completo del proceso exacto en que un virus aviar o porcino o una mezcla de ambos “salta” a la especie humana, ni a nivel interno del virus ni a nivel externo del mecanismo de transmisión entre especies, aunque sí se tienen conocimientos parciales e hipótesis globales como las comentadas anteriormente. Tampoco es fácil conocer cuáles fueron los primeros casos en humanos, ya que presentarían unos síntomas respiratorios inespecíficos de una variante nueva pero que no se conoce como tal, y por tanto, ¿cómo detectar al primero, segundo o tercer humano donde el virus, en este caso porcino, se ha ido adaptando o recombinando hasta que consigue su transmisión en humanos? Además, se investiga y se conoce lo que se quiere investigar y conocer, y cuando hay una extensa red de intereses económicos y políticos interfiriendo en el análisis y estudio riguroso de los primeros brotes detectados, cuando se ocultan tanto las sospechas clínicas como los análisis realizados, la situación se complica [22,23].

Pero la realidad se impone, y pese a las dificultades señaladas, la hipótesis más asumida –y también silenciada por los grandes medios de comunicación y organismos sanitarios internacionales- es que los primeros brotes se originaron en La Gloria, poblado del valle de Perote, en el estado mexicano de Veracruz. Desde hacía tiempo, la población y líderes locales junto a los medios de comunicación alternativos como el periódico “La Jornada”, venían denunciado la aparición de casos agrupados de infecciones respiratorias en los trabajadores de las Granjas Carrolls de México y sus familiares [24].

Estas circunstancias, y los escasos análisis que entonces se realizaron, han hecho que desde el principio se supiera que el virus procedía del cerdo, y por ello se le llamó gripe porcina. Pero esta gripe porcina que afecta a humanos no es nueva. En el invierno de 1976 en Fort Dix (New Jersey) se produce un brote de gripe porcina en los soldados que requirieron hospitalización por sus complicaciones. Tras los análisis pertinentes se  encontró, junto a las cepas circulantes de la gripe estacional, una cepa de la gripe del cerdo, el más tarde denominado A/New Jersey/76 (Hsw1N1). Ya anteriormente se aisló un virus de gripe porcina, el A/swine/Iowa/30 (H1N1), descendiente del que causó la epizootia o epidemia animal de 1918, ya que los cerdos, al igual que los humanos, también se vieron afectados por el nuevo subtipo H1N1 de la pandemia de 1918 [5, 25, 26].

Cuando cada vez más dedos acusatorios señalaban a las granjas Carrolls por las condiciones inaceptables de contaminación ambiental, hacinamiento y explotación, tanto de los animales como de los trabajadores y, por ello, como posible fuente de los primeros brotes de la enfermedad [24,27,28], he aquí que de la noche a la mañana a la gripe ya no se la llama “porcina” sino “nueva gripe A (H1N1)” y México y California dejan de ser el centro de atención de la pandemia. Si el 28 de abril la OMS habla del virus como virus porcino (swine influenza) y lo cataloga como A/California/4/2009 (H1N1), anunciando su secuencia genética, dos días más tarde pudimos leer en un breve comunicado publicado en su página Web: “A partir de hoy, la OMS se referirá al nuevo virus de la gripe como virus ‘de la nueva gripe A (H1N1). Las mismas fuentes aseguran, en relación a este cambio rápido de nombre, que “La OMS había sido muy presionada tanto por los representantes de la industria cárnica como por los Gobiernos más directamente relacionados con ella” [29,30].

Resulta esclarecedor (por sospechoso) este apresurado cambio de nombre y cómo todos –gobiernos, grandes medios de comunicación y organismos internacionales- se ponen al unísono de acuerdo, para que millones de personas en todo el mundo solo oigan hablar de la nueva gripe A (H1N1) o, simplemente, de la “gripe A”. Pero las cosas apresuradas no salen todo lo bien que se espera, ya que aparece una nueva contradicción. La gripe A (H1N1 ya existía), ¡era el nuevo subtipo que apareció con la pandemia de 1918 (la mal llamada “gripe española”)!, que luego “reapareció” a través de los cerdos y que desde  entonces ha circulado con pequeñas variantes antigénicas en las epidemias estacionales formando parte, por ello, de las vacunas administradas cada año en las últimas décadas.  Por tanto, lo único nuevo es su procedencia porcina (de sus siete segmentos genéticos, cinco son porcinos, dos son aviares y uno solo es humano) y su origen ligado a las grandes explotaciones pecuarias en general y a la cría industrial de cerdos en particular.

Comentábamos antes que las epidemias estacionales de gripe se producen por cambios menores del virus pero siempre del mismo subtipo, y precisamente por esto un pequeño sector de la población de riesgo (por sus potenciales complicaciones) debe ser vacunado todos los años, a pesar de que ya han adquirido una inmunidad parcial ante los virus gripales que han circulado previamente en las temporadas de frío de ambos hemisferios. Las pandemias, sin embargo, se producen cuando el virus sufre cambios mayores, de tal forma que aparece un nuevo subtipo. Pero si el subtipo es el mismo, H1N1, ¿se trata, o no se trata de una pandemia?, porque el nombre conlleva no solo su expansión mundial, sino también un mayor riesgo potencial.

No se sabe con certeza si para salir airosos de esta situación contradictoria, en el mes de junio la OMS, en su página web [31], explica que la actual gripe está causada por un nuevo virus A (H1N1) que no había circulado nunca en la especie humana y que no tiene ninguna relación con otros virus gripales estacionales que le hayan afectado anteriormente. Si esto es así, ¿a qué tanta clasificación? Se clasifica para clarificar, para sintetizar la multitud de variantes que aparecen o pueden aparecer, porque si dentro de unos años surge otra nueva cepa de un virus A, supuestamente H1N1, ¿cómo lo llamamos?, ¿ha aparecido un nuevo del nuevo virus A (H1N1)?, y así podríamos seguir indefinidamente.

 

REFLEXIONES FINALES SOBRE LAS CAUSAS E INTERVENCIONES DE LAS EPIDEMIAS DE GRIPE

Bien es cierto que los nombres tienen la importancia que tienen, porque más allá de los nombres y sus posibles implicaciones, existen cuestiones esenciales como dilucidar, en el caso que nos ocupa, cuál o cuáles han sido las causas que han provocado esta epidemia de gripe. Porque solo cuando conocemos y entendemos las causas, las inmediatas y las lejanas, las particulares y las generales, podremos implantar verdaderas medidas de Salud Pública, evitando y eliminando las causas que originan los problemas de salud [32,33]. Si como se está demostrando, las grandes explotaciones agropecuarias son una causa principal de la aparición de nuevas infecciones para el hombre /7, una medida primordial que deberían asumir los gobiernos y organismos sanitarios nacionales e internacionales, debe ser el replantear y cambiar el sistema de cría industrial confinada de animales a nivel mundial de tal forma que se eliminen las grandes concentraciones de producción y sus ingentes desechos, respetando así el medio ambiente, tanto los suelos, las aguas como los animales. Una alternativa válida y eficaz, y que estaría relacionada con la salud de las poblaciones, sería alentar y promover las pequeñas explotaciones y cooperativas, repartiendo equitativamente los beneficios a sus trabajadores, que sean respetuosas con el medio ambiente y con sus animales, y que preserven los distintos ecosistemas. Estas alternativas pueden observarse en las comunidades campesinas e indígenas en Latinoamérica y otros lugares del mundo, incluido nuestro país [34].

Además de sobre estas causas primarias de la enfermedad de absoluta prioridad, también debemos actuar sobre las causas más particulares o específicas. Pero limitar, como se está haciendo, las intervenciones en Salud Pública a medidas individuales como las vacunaciones o las normas básicas higiénico-sanitarias es tener un enfoque muy sesgado e interesado del problema. Es más, incidiendo únicamente sobre estas intervenciones, “culpabilizando a las víctimas” y ocultando las causas raíces, no solo no se está combatiendo la epidemia sino que puede empeorarla, al paralizar y posponer las medidas preventivas verdaderamente eficaces.

¿Por qué se obvian, entonces, estas medidas que afectan a las poblaciones y a la sociedad en su conjunto? La miseria, la guerra, las aglomeraciones de población, el desarrollo económico basado únicamente en el beneficio empresarial, sin importar el equilibrio de los ecosistemas, son elementos causales que no se señalan  cuando se habla de prevenir las epidemias de gripe. Mientras existan estas grandes explotaciones porcinas o explotaciones similares de pollos, patos, etc., el ecosistema de los virus gripales no podrá controlarse. La producción en condiciones aberrantes de esos animales no podrá asegurar en el futuro que las reordenaciones genéticas de las distintas cepas de virus den lugar a subtipos mucho más virulentos que los conocidos hasta ahora [35].

Por añadidura, estamos asistiendo a una manipulación informativa sin precedentes en materia de salud pública. Cuando ven peligrar los enormes intereses de su sistema económico, social y político, se ponen en funcionamiento los globalizados medios de comunicación de todo tipo y tratan de frenar la bancarrota. Y a su vez tratan de revertir la situación haciéndola favorable a sus intereses. A la situación de pánico y ansiedad por la llamada “pandemia” de gripe, se le suma la sangría que supondrá para toda la sociedad la inversión en antivirales y vacunas que ya sabemos que solo servirán en casos excepcionales y que únicamente son medidas paliativas [34, 36].

Bibliografía:

5- Tauberbenger et al.Characterization of the 1918 influenza virus polymerase genes. Nature 2005;437:889-98.

22.- Concepción Cruz, “Las causas concretas de las desigualdades sociales en salud: El caso de la epidemia de gripe porcina”, 1 de Mayo de 2009. https://cruzrojoepidemiologia.wordpress.com/2009/05/01/las-causas-concretas-de-las-desigualdades-sociales-en-salud-el-caso-de-la-epidemia-de-gripe

23.- Ignacio Ramonet, “Los culpables de la gripe porcina”. http://www.rebelion.org/noticias/2009/6/86425.pdf

24.- Andrés Timoteo, “Alerta epidemiológica en Perote por brote de males respiratorios”, La Jornada, 4 de abril de 2009.

25.- J. Tuells. ”La gripe del cerdo (1976): cuando el pánico y la política toman las decisiones. Vacunas. 2007;8(2):119-125.

26.- Gaydos JC, Top FH, Odre RA, Russell PK. “Swine influenza A outbreak, Fort Dix, New Jersey, 1976. Emerg Infect Dis. 2006;12:23-8

27.- “Influenza porcina: un sistema alimentario que mata. La industria de la carne desata una nueva

plaga”, http://www.grain.org/articles/?id=49

28.- Carlos Martínez, “Una multinacional americana es denunciada como culpable del brote de la

gripe porcina”, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=84566

29.- La OMS cambia el nombre de la nueva gripe: “gripe A (H1N1)” GINEBRA, 30 Abr (EUROPA PRESS).http://www.europapress.es/salud/noticia-oms-cambia-nombre-nueva-gripe-gripe-h1n1-20090430190953.html

30.- World Health Organization. Viral Gene Sequences to Assist Update Diagnostics for Swine Influenza A(H1N1) – GenBank Accession Numbers. 28 April 2009.

31.- Organización Mundial de la Salud. Junio de 2009. www.who.int/en/.

32.- Concepción Cruz, “Sobre las causas de las enfermedades 1ª y 2ª parte”, 17 de febrero y 7 de marzo de 2008. https://cruzrojoepidemiologia.wordpress.com/2008/02/17/sobre-las-causas-de-las-enfermedades/

33.- Juan Gérvas: “[…] la agenda política sanitaria (gripe A) no la marcan los políticos elegidos democráticamente. Salvador López Arnal .http://www.kaosenlared.net/noticia/juan-gervas-agenda-politica-sanitaria-gripe-no-marcan-politicos-elegid

34.- Manoel Santos. Entrevista a Silvia Ribeiro, investigadora y responsable de programas del Grupo ETC

“La gripe porcina drenará los recursos públicos a favor de las trasnacionales”. http://www.rebelion.org/noticias/2009/9/92339.pdf

35.- Silvia Ribeiro. Microbios, gripe y puercos trasnacionales.

http://www.rebelion.org/noticias/2009/7/88948.pdf

36.- Eduard Brull i Piqué. Sobre el negocio de la gripe A.

http://www.rebelion.org/noticias/2009/10/92341.pdf

DOS PANDEMIAS DE GRIPE, DOS NOMBRES

(O CUANDO EL NOMBRE DICE MÁS DE LO QUE PRETENDE DECIR)

http://www.rebelion.org/noticias/2009/10/92793.pdf

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