A MI MADRE

Estas líneas quiero dedicárselas a mi madre, que falleció el pasado 23 de Febrero de 2008, tras una larga y lenta agonía. Pero no, estas líneas no van a ser tristes y llorosas sino un pequeño homenaje, un recuerdo póstumo, que durará siempre, a una vida llena de luz y entrega.

A los pocos días del fallecimiento de mi madre, maestra de profesión y afición, José Antonio Hernández Guerrero le dedicó unas líneas en un periódico de Cádiz, su ciudad de adopción, ya que ella venía de una fría ciudad del norte: Burgos. José Antonio describe en su nota algunos aspectos de su personalidad que comparto plenamente:

“…mujer buena, activa y vitalista………un ser humano que nos ha dictado provechosas lecciones, no solo con sus enseñanzas en la escuela, sino también –y sobre todo- con sus actitudes amables, con sus gestos nobles y con su generosa conducta………En nuestra opinión, la virtud más valiosa de doña Conchita, -amante de la vida, de la familia, de la amistad y de la enseñanza- era la permanente atención que prestaba a cada uno de sus alumnos y el interés que manifestaba por sus vidas dentro y fuera de la Escuela. Su modestia, su paciencia y su abnegación han sido unos valores que ha contagiado a todos los que la trataba…..Apacible y revestida de una elegante constancia y de una paciente discreción, en ocasiones, desbordaba una contagiosa simpatía y su exuberante capacidad de comunicación……varios de sus alumnos y conocidos…Todos me han repetido el unísono una frase que parecía calcada: “Qué gran suerte haber tenido el privilegio de tratar a esta mujer”…..”

Si yo tuviera que definirla con pocas palabras diría que era sencilla, soberbia (en el sentido más positivo de la palabra) y tenaz, y a partir de esas tres características se podría desplegar toda su personalidad. Su sencillez, su aparente humildad, no ocultaba su talento para hacer todo aquello que se propusiese y es que, a su inteligencia excepcional, se le unía una capacidad de trabajo, de actuar -dirigida especialmente hacia los demás-, fuera de lo común.

Maestra de devoción, sus alumnos eran su vida, su sentido de la vida…y su familia, claro, pero mi madre no tenía miras tan estrechas, a partir de su familia proyectaba su interés hacia los demás…..a nosotros, sus hijos, nos educó en ese sentido poco mezquino o egoísta tan en boga en nuestra sociedad. A mi madre, por encima de todo, le gustaba aprender y enseñar porque sabía que el mejor aprendizaje era enseñando, que enseñando aprendía y aprendiendo enseñaba…era su pasión, su autentica pasión: la emoción del conocimiento, la emoción aún mayor de transmitirlo. Tal era su afición que cuando la jubilaron con 65 años pasó, yo creo, una de las peores crisis de su vida. A sus 65 años mi madre era una mujer en su plenitud física y mental, pero las leyes “la dijeron” que no podía seguir practicando lo que más le gustaba. Pero ella nunca se amilanó ante las adversidades, su tenacidad hizo que siguiera enseñando, a sus nietos, a hijos y nietos de conocidos que iban a su casa a recibir clases particulares…y seguía aprendiendo, con sus ojos de niña, de todo lo que le rodeada, las matemáticas, la historia, la lengua, …¡todo le gustaba!, siempre andaba por museos, monumentos, bibliotecas…ayudando a sus nietos en trabajos de investigación por los que éstos recibieron premios con viajes fantásticos al nuevo mundo, ¡entonces rondaba los 80 años¡…hasta que graves enfermedades pararon su actividad siempre frenética y poquito a poco nos fue diciendo adiós…

Gracias mamá, porque tú has sido un auténtico ejemplo de valentía, lucha, entrega a los demás y humildad.

Tu hija Chiqui

10 comentarios to “A MI MADRE”

  1. Estimada Chiqui:

    Tus palabras dedicadas a tu madre me han emocionado y me han transportado al recuerdo de mis padres, también maestros y compañeros de tu madre, muchos años juntos en el mismo colegio; aquel Colegio del Campo, tan querido por todos nosotros, y por nuestros padres, y en especial por mí, al ser mi primer colegio, donde bajo el magisterio de doña Joaquina en párvulos y después en la clase de mi Padre adquirí aquella formación que tanto me ha servido en mi vida de adulto.

    Recuerdo a doña Conchita, por aquellos largos pasillos soleados del colegio, siempre tan diligente, con aquel carácter jovial pero a la vez carácter que imprimía autoridad; siempre tan cariñosa con todos los alumnos y excelente compañera. Recuerdo cuando te llevaba tu Madre, siendo tu muy niña junto a tu hermana, agarradas de la mano, las dos enfundadas en unos abrigos de color gris, que parece que os estoy viendo tan pequeñajas y formalistas; que recuerdos de aquellos años …

    Cuando me la encontraba por la calle siempre tenía un recuerdo para mis padres, ya fallecidos, de admiración y cariño por todos los años que estuvieron codo a codo enseñando en aquel colegio en los crudos inviernos, algunas veces metidos en agua maestras y alumnas por filtraciones de la lluvia, por el estado ruinoso que se encontraban sus instalaciones. Aquello era trabajar en condiciones infrahumanas con aquellos sueldos raquíticos con lo que le pagaban a los maestros por todo aquel esfuerzo realizado, sin importarles que los maestros también tenían familia que llevar para delante, paradojas de la vida.

    Tu Madre, fue un modelo de maestra, entregada en cuerpo y alma a la enseñanza. Sus antiguos alumnos del Barrio de Santa María la recuerdan con aprecio y cariño, como así lo atestiguaron y dejaron patente en el acto de las exequias que se celebraron en la pequeña pero recogida parroquia de San Servando y San German

    Hoy día, afortunadamente quedan maestros y maestras hechos de esta madera, pero, los tiempos han cambiado y los maestros se enfrentan con nuevas dificultades sobreañadidas de violencia y mala educación en las aulas que deben superar día a día. Por ello, con este recuerdo a la maestra Doña Concha, hago un homenaje a todos aquellos maestros y maestras esforzados en su profesión que pacientemente han enseñado y enseñan a las nuevas generaciones.

    Doña Conchita, allí donde estés, que sin genero de duda es el Cielo, mi recuerdo y mi cariño. Descansa en paz mi querida maestra.

    Julio Molina Font
    Cádiz, 7 de abril de 2008

  2. Quiero aprovechar este foro para dedicar unas palabras a mi tío Félix, uno de mis tíos preferidos cuando yo era chica. Los viajes a Burgos, en vacaciones eran especiales porque nos “alojábamos” en casa de Félix y Viví. Viví me fascinaba por sus platos exóticos, su simpatía y alegría continua, a mi tío Félix lo veía guapo e interesante metido en su cámara oscura para revelar fotografías y su acento del norte que me encantaba (aunque no entendía la mitad de las palabras que decía).

    Luego en su nueva casa fantástica continuaban derrochando, ambos, simpatía y hospitalidad para todo aquel que llegaba. Félix nunca estaba quieto, su copita con los amigos y su ironía continua con su gente (en Cádiz se le llama guasa)…pero una ironía graciosa y ausente de malicia….con el paso de los años seguía teniendo ese tono de voz, ese acento maravillo (aunque aún le entendía menos) y, por supuesto, seguía siendo guapo e interesante… ¡qué buena elección Viví!

    Muchos besitos para ti,
    De tu sobrina.

  3. Alfonso Says:

    Querida sobrina Chiqui y familia

    Recibí tu mensaje hace unos días, y me conmovió hasta el punto de que se me saltaban las lágrimas. La idea que has tenido es magnífica y refleja un corazón agradecido y noble. Estoy de acuerdo con lo que dices a pesar del corto tiempo que he estado junto a tu madre.

    No recuerdo mucho de mi infancia, anterior a los doce años, porque el cambio brusco en mi vida me separó de la familia. Lo que más recuerdo es que jugábamos y estudiábamos juntos pues éramos los dos mayores de todos los hermanos. Recuerdo que un día estaba yo armando un castillo de cartulina y al ver que no se pegaba bien el papel, perdí la paciencia y lo di un manotazo aplastando el castillo. Ella con toda la paciencia, planchó los papeles, volvió a armarlo y lo terminó. Todavía recuerdo mi humillación delante de mis padres, pero aprendí la lección.

    No tengo recuerdos ni anécdotas que contar. El trauma de mi separación de la familia dejó mi mente infantil como una tabula rasa. La afinidad que tuvimos de pequeños surgió otra vez del olvido con mi vuelta a la “realidad” y las conversaciones religiosas, científicas y literarias en Burgos se reanudaron a un nivel superior. Pero no duró mucho el contacto pues salí para Madrid a continuar mi carrera de biólogo. Después, mi profesión de biólogo marino me llevó a tierras lejanas y otra vez perdí el
    contacto físico con la familia.

    Mis escasas visitas a Cádiz fueron animadas con las conversaciones con tu madre. Entonces es cuando vi cómo ayudaba a sus nietos poniéndoles problemas de aritmética o dándoles explicaciones de gramática cuando iba por la calle. Me hizo gracia, pero ello refleja lo que tú describes bien como abnegación y amor a su vocación de maestra.

    Muchos de los rasgos que citas me son comunes. No sé a quién o a qué atribuir esa semejanza. ¿A nuestra madre, a nuestro padre, al ambiente de la época, a las lecturas que hacíamos, a la escuela? Quizá a los genes. Gracia a esas influencias hemos tenido una vida paralela con nuestra vocación de maestros. Entiendo lo que dices pues yo he me he encontrado a mí mismo en el estudio y en la enseñaza que han sido la razón de una vida feliz y productiva.

    Tu madre ha logrado pervivir no solamente en vosotros y en sus alumnos, sino también en vuestros hijos y los suyos.

    Un cariñoso abrazo a todos de vuestros tíos Enriqueta y Alfonso

    Dr. Alfonso Rojo
    Biology Department
    Professor Emeritus
    Saint Mary’s University
    Halifax, NS.
    Canada. B3H3C3

  4. Mari Loli Rabasco Alvarez Says:

    Hola Chiqui, por casualidad he llegado hasta aqui, he sentido mucho lo de tu madre, yo tambien la recuerdo con cariño de nuestra época de estudiantes, y aunque no nos hemos visto casi desde entonces he pensado muchas veces en vosotros.
    Un beso fuerte

  5. Gracias Loli por tus palabras, creo que no hay que sentir la pérdida de los que se van, si han vivido los suficiente y como querían, los recuerdos, las aportaciones de las personas que no están con nosotros, ¡eso es lo que cuenta!

    Gracias de nuevo por tu comentario, cuando quieras algo ya sabes donde estoy…te deseo lo mejor,

    Chiqui

  6. KIKO GARCIA Says:

    Sin palabras. Así era Doña Concha. Nunca tuve una profesora como ella. Respetada y añorada por todos los que la tuvimos. Profesoras de las que no quedan.

  7. MARI ANGELES Says:

    ME DUELE EN EL CORAZON SABER QUE DOÑA CONCHA,MI HERMANA,MI AMIGA,MI PROTECTORA Y PROFESORA FALLECIERA.VIVI MOMENTOS MUY BUENOS CON TAN GRAN PERSONA Y LE DEBO TODO, ALGUN DIA ME GUSTARIA PODER CONTAR LAS VIVENCIAS QUE TUBE CON ELLA Y DECIR LO QUE SEGNIFICO EN MI VIDA Y SOBRE TODO DECIROS QUE ELLA VIVE EN MI, AUNQUE YO SOLO SEA UNA DE SUS TANTAS ALUMNAS.SE QUE ELLA ESTABA ORGULLOSA DE MI PORQUE ME LO DIJO ANTES LA VEIA MAS A MENUDO PERO DEJE DE VERLA ERA Y ES UNA DE LAS PERSONAS MAS IMPORTANTES QUE HA PASADO POR MI VIDA Y SIGUE VIVA EN ELLA
    UN ENTRAÑABLE ABRAZO Y RECUERDO PARA ” MI PROFESORA”

  8. KIKO GARCIA Says:

    EN EL AÑO 2007, REUNI A MI PROMOCION 82/83 Y CELEBRAMOS EL 25 ANIVERSARIO. TUVE EL PLACER DE ESTAR EN SU DOMICILIO DONDE LE ENTREGAMOS UN RAMO DE FLORES Y UNA PLACA CONMEMORATIVA. FUE UNA INMENSA SATISFACCION PODER VERLA DESPUES DE 25 AÑOS. GRAN PERSONA, GRAN PROFESIONAL. SIN LUGAR A DUDAS, PARTE DE LO QUE SOY AHORA SE LO DEBO A ELLA. ELLA ME INDICÓ EL CAMINO A SEGUIR DESPUES DEL COLEGIO. ME DIJO QUE POR MIS CAPACIDADES, ME ACONSEJABA EL INSTITUTO DE FORMACION PROFESIONAL DE LA CAJA DE AHORROS DE CADIZ. ASI LO HICE. HOY SOY INTERVENTOR DE UNA DE SUS OFICINAS (UNICAJA).
    SIN DUDA, PUEDES ESTAR ORGULLOSA DE TU MADRE, CHIQUI……..UN FUERTE ABRAZO.

  9. LAURA RODRIGUEZ Says:

    La mejor sin duda!!no he conocido a ninguna como Doña Concha,siempre me acuerdo de ella cuando en invierno aqui nos quejamos del frío,ella siempre nos contaba que para frío en Burgos,que antes de empezar las clases tenian que estar un buen ……rato calentandose las manos porque sino no podían ni escribir.Siempre entraba en el colégio muy ligera,casi corriendo,aunque fuese temprano,muy seria y sin mirar a nadie directa a su clase,como para no perder ni un minuto de su tiempo.A mi me sentaba en su mesa cuando no comprendia algo y no me dejaba levantar hasta que no lo tenía claro.Me dio mucha alegría verla un dia llevar a su nieto a la misma guardería qe yo a mi hijo.Bueno son tantos recuerdos…..Nunca la olvidaré! Muchas gracias DOÑA CONCHA.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: