SOBRE LAS CAUSAS DE LAS ENFERMEDADES (2ª PARTE)

Entendemos que el análisis de las causas de las enfermedades –o de la ganancia de salud positiva- es el núcleo del progreso del conocimiento para el conjunto de las disciplinas relacionadas con la salud humana. Ya que entender las causas, o al menos avanzar en ellas, nos orienta en las intervenciones. A pesar del acuerdo casi unánime, al menos teóricamente, del origen multicausal del proceso de la enfermedad, llamábamos la atención sobre cómo dentro de las corrientes más holísticas se polarizaban los análisis hacia el otro extremo; esto es, se pasa del empirismo y determinismo que absolutiza lo singular, al dogmatismo que absolutiza lo universal.

Proponíamos, en el abordaje del enfoque multicausal, entender el proceso de las causas internas, que se producen a nivel biológico, en su relación con la influencia que las circunstancias externas han incidido sobre ese organismo humano. Que, además, esa interacción tiene una vertiente histórica, ya que nuestra biología se ha constituido tras miles de años de adaptación a las influencias del medio natural y social. Este modelo, que considera que en el proceso patológico confluyen un conjunto de causas internas y externas a distintos niveles enmarcado en su proceso histórico, lo podríamos llamar, junto a otros autores, ecosocial, poniendo el acento con este nombre en la importancia de las influencias externas del medio social, pero sin olvidar que somos seres, en interacción con el resto de seres vivos y con el medio natural como estudia las ciencias ecológicas.

Si la epidemiología es la ciencia que estudia la salud y la enfermedad de las poblaciones, sus determinantes y las medidas de intervención más adecuadas, ésta debe centrar su objeto de estudio en la colectividad. Frente a esta visión, o mirada, amplia tenemos otras que tratan de estudiar al individuo enfermo (o sano) como la medicina clínica. Consideramos estos dos enfoques, el epidemiológico y el clínico, fundamentales, aunque a su vez se nutren –o componen- de otros enfoques más o menos pequeños que arrojan luz al entendimiento de todo el proceso.

El enfoque clínico trata de indagar el problema de salud en el individuo, en el paciente, a través de diferentes pruebas diagnósticas y su posterior intervención o tratamiento. El enfoque epidemiológico estudia al grupo, los problemas de salud/enfermedad de la población, a través de indicadores e índices de salud, para plantear cuáles son las medidas de intervención –prevención primaria, secundaria y terciaria- más adecuadas, pero centrándose en las medidas de prevención primaria, esto es, antes de que se inicie la enfermedad.

Con respecto al estudio de las causas bajo ambos enfoques, diremos que el enfoque clínico se pregunta cuáles son las causas internas que han llevado a la aparición de la enfermedad en su paciente. Así pues, un buen clínico, en su práctica asistencial, llegará hasta las últimas causas internas (en algunos casos junto a otras especialidades médicas o disciplinas) que se han descrito en el proceso patológico para completar el diagnóstico, pero sin olvidar las diferentes causas externas conocidas para recomendar el tratamiento y los cuidados necesarios. Por el contrario, el enfoque epidemiológico se centra en el análisis de las causas externas, e igualmente recalcaremos que un buen epidemiólogo no solo indagará en todas las posibles causas externas en sus diferentes contextos (y en algunos de ellos junto a otras ciencias o disciplinas) sino también esforzándose por entender el proceso patológico a nivel biológico. Y es en este ciclo de interacción donde ambos enfoques se encuentran, o se deberían encontrar.

Señalaremos que el modelo propuesto -el ecosocial- difiere claramente del modelo determinista (llamado biomédico en algunos foros) que todavía impregna la teoría y la práctica de las ciencias de la salud. Creemos que los planteamientos del modelo ecosocial deberían regir las investigaciones, las intervenciones, y, en definitiva, el desarrollo del conocimiento en el campo de la salud humana. En el estudio de las causas de las enfermedades dicha propuesta puede ser representada a través de la siguiente figura:

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Las causas internas se esquematizan con una doble flecha azul en el individuo y las externas con flechas negras entre los individuos (las más cercanas al individuo) y flechas gruesas amarillas alrededor de los grupos o colectivos.

Las teorías y los métodos que han producido el avance del conocimiento del ser humano, de los pueblos, es un bien para todos y es un bien para todas las ciencias. En una época de especialización y fragmentación del conocimiento nos gustaría insistir en la importancia de aunar muchos de estos conocimientos para avanzar en las causas de los procesos en las diferentes ciencias, tanto las llamadas experimentales, aunque a muchos de nosotros nos gusta denominarlas naturales, como las sociales. Éstas nunca deberían estar enfrentadas, sino todo lo contrario, la colaboración entre ellas es vital para arrojar nueva luz sobre los procesos. Pero para ello es necesario el planteamiento de vías o modelos que nos ayuden a ese entendimiento. Ese objetivo es el que nos ha movido a elaborar el presente escrito.

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6 comentarios hacia “SOBRE LAS CAUSAS DE LAS ENFERMEDADES (2ª PARTE)”

  1. Aunque con este escrito me he hecho una idea de los postulados del modelo ecosocial, no me queda claro cuales son los planteamientos del modelo biomédico y como éste impregna la teoría y la práctica de las ciencias de la salud.

    Alicia

  2. Hombre, yo me quedo con ganas de que sigas abordando el tema ecosocial, creo que se queda el texto un poco cojo por esa “pata”.

  3. Epidemiología Dice:

    Muchos autores hablan de modelos biomédicos refiriéndose a una forma de entender la medicina, y otras ciencias de la salud, centrada en los aspectos biológicos de la pérdida de salud, en el individuo enfermo. Este modelo, que domina buena parte de nuestra sociedad, prioriza, a nivel teórico, los estudios e investigaciones que buscan mejorar los diagnósticos y tratamientos paliativos. Así, la industria de la tecnología médica ha avanzado enormemente en el estudio de la lesión a través del desarrollo del diagnóstico de la imagen (Resonancia nuclear magnética, Tomografía por emisión de positrones, etc.) o en la implementación de intervenciones quirúrgicas que minimizan las consecuencias negativas de muchas enfermedades; y la industria farmacéutica investiga nuevos medicamentos para los tratamientos, actualmente más paliativos que curativos, de las enfermedades crónicas que son las más numerosas en nuestras sociedades “desarrolladas”.

    Si en el mejor de los casos se consigue comprender las principales causas internas y biológicas de la enfermedad y se obtienen, de ese modo, tratamientos más eficaces, si no se logra entender el origen último del daño biológico, se podrá tratar y curar la enfermedad pero no se previene o no se actúa para que ésta no vuelva a ocurrir. Por tanto, cuando a nivel de investigación y desarrollo teórico se miran más los diagnósticos clínicos y los tratamientos paliativos y, en algunos casos, curativos de la lesión, y no se intenta entender el conjunto de causas externas, esto provocará un insuficiente conocimiento que repercutirá en las teorías, en las enseñanzas de los futuros licenciados, y, por supuesto, en las intervenciones y en la práctica de las disciplinas sanitarias.

  4. Entiendo la diferencia que estableces entre el enfoque clínico y epidemiológico y entiendo la propuesta del ecosocial para llegar más allá en la investigación de patologías, una duda es: ¿acaso cuando hablas de un “buen clínico” no te refieres de forma indirecta a un “ecosociólogo”? si he entendido bien, el ecosociólogo es el que equipararía en importancia tanto los procesos individuales internos como el contexto social del paciente. Si esto es así, ¿hablas de un buen epidemiólogo sería igual a llamarlo ecosociólogo? Creo que la diferencia fundamental está entre lo teórico y lo práctico. La teoría está genial, pero el ser humano no es una máquina que funcione entre patrones preestablecidos por lo que un médico (cualquier especialista, vaya) no puede (o no debería) quedarse en su teoría sino mojarse con la persona que le consulte. Un ecosociológo es un médico que es una persona (1). Un saludo cordial,
    Lucía.
    Nota: Hago diferencia entre “gente” y “persona”. Cuando digo que el buen médico es el que es persona me refiero a que es humano y se comporta como tal, y no una especie de máquina en dar diagnósticos (gente).

  5. Un buen clínico es aquel sanitario (médico, odontólogo,…) que atiende a personas enfermas, que debe estudiar las posibles causas internas o biológicas que le ocurren a su paciente y, tras el diagnóstico, instaurar el mejor tratamiento disponible (unas veces sintomático, otras paliativo y otras curativo), pero que también debe llegar a entender las circunstancias o causas externas que están influyendo en su patología para proponer los cuidados preventivos necesarios. Porque, decíamos, aunque si en el mejor de los casos se realiza un buen diagnostico clínico y se tiene un tratamiento curativo, si no evitamos (mediante la prevención) las causas externas, la enfermedad puede volver a aparecer.

    El buen epidemiólogo estudia al grupo, a la comunidad. Estudia cuáles son las causas o circunstancias externas que producen la pérdida de salud en la población para plantear las medidas de prevención disponibles más adecuadas. Pero debe llegar a los procesos biológicos de las enfermedades que estudia, sus causas internas, para llegar a comprender de forma completa los problemas de salud de su comunidad.

  6. A pesar de que el artículo se queda corto en la explicación del enfoque ecosocial, me parece más acertado que aquellos que no consideran las relaciones con el entorno natural y social (las llamadas relaciones externas) sea tanto clínico como epidemiólogo. Y un aspecto que me ha gustado especialmente es el de complementar las ciencias naturales y sociales, ya que en el ser humano se mezcla tanto ese aspecto más puramente físico-químico que podríamos analizar desde las ciencias naturales (sea el enfoque que sea) como ese otro aspecto más psicológico podríamos llamarlo, que surge de nuestras relaciones sociales (sería el caso de enfermedades psicológicas por experiencias vividas o las enfermedades psicosomáticas) y en general por el hecho de ser racionales, y sentimentales.
    Así, si buscamos las causas de los males que aquejan a un individuo o población es importante tener en cuenta de forma dinámica ambos aspectos que constituyen su realidad.

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