Publicado en 1 el diciembre 31, 2011 por epidemiologia

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un reporte para el año 2011 de este blog.

Aqui es un extracto

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog fue visto cerca de 18.000 veces en 2011. Si fuese un concierto en la Ópera, se necesitarían alrededor de 7 actuaciones agotadas para que toda esa gente lo viera.

Haz click para ver el reporte completo.

EL ORIGEN DE LA VIDA: Cuando los acontecimientos superan tus expectativas

Publicado en 1 el noviembre 10, 2011 por epidemiologia

Yo se que esto que voy a empezar a contar, va a sonar a tópico, manido y todos los calificativos similares que le queráis  añadir. Pero a veces en la vida te pasan cosas que no podemos decir que son brujería ni debido a la voluntad de dioses extraños, al menos, la gente que, como yo somos materialistas convencidos. Pero la realidad es que te pasan, que ocurre que el azar y la necesidad se alían para se sucedan esas situaciones que se enlazan de forma coincidente y producen “lo mágico” “lo inesperado” “lo increíble y maravilloso”. Y sinceramente no creo que esto ocurra muchas veces, ni un puñado de veces, o, a lo sumo, una vez, o sencillamente nunca pasan en la vida de las personas.

Dicen que en el origen de la vida se produjo una serie de circunstancias y contextos que hicieron posible los primeros y sucesivos cambios cuantitativos y cualitativos, los que fueron formando de las moléculas inorgánicas, las orgánicas que interaccionando entre si en los mares primitivos se iban haciendo moléculas más y más complejas y así comenzó todo. Que las condiciones de la atmósfera entonces eran tales que permitieron la aparición de la vida, pero que luego unas antiquísimas bacterias, las cianobacterias, adquirieron ante la ausencia de hidrógeno, la capacidad extraordinaria de obtenerlo del agua y así se liberó el oxígeno, lo que a su vez produjo cambios en la atmósfera (el proceso dentro del medio actuó sobre el medio). Y ya la atmósfera no fue lo que era, el oxígeno se expandió en el agua, en los suelos, en la propia atmósfera. En definitiva, el oxígeno impidió la síntesis no biológica de materia orgánica y, por tanto, impidió iniciar complejas rutas para producir nuevas formas de vida. No hay marcha atrás en el proceso vital, el de cada uno de nosotros, el de la vida como esencia que late en nuestro mundo.

Así, también ocurre que una serie de circunstancias y contextos puede producir encuentros entre personas que a su vez han sido producto de sucesivas coincidencias anteriores (de otras personas) que posibilitaron el encuentro cualitativamente diferente y especialmente necesario. Y entonces se origina la chispa, esa conexión especial, que ocurre excepcionalmente, en muy pocas ocasiones –como cuando se originó la vida en los mares primitivos- en el choque entre personas o moléculas en unas condiciones del medio y de cada una de ellas porque estuvieron en el lugar y el momento adecuado. Que se produzca ese salto tal, que de ser casi completamente desconocidas, pareciera que ya se conozcan, y se quieran, como si siempre se hubiesen conocido. Y no hay marcha atrás, no se puede desandar lo andado y la vida sigue latiendo en estos procesos vitales de cambios.

Que verdad es que muchas veces podemos conocer bastante a una persona por sus escritos. Y no me refiero a conocerla porque son muy sesudos o interesantes o minuciosos, que también, sino porque en sus escritos  también plasman, casi sin querer mucho de su alma, de su íntima personalidad. Plasman su humanidad, su coherencia, su humildad y así podríamos continuar enumerando cualidades. Supongamos también que en esos escritos muchas veces encuentras  respuestas a muchas de las preguntas que te planteas en los problemas del día a día, del trabajo, de las actividades sociales, de la vida misma. Supongamos también que esa persona tan conocida y desconocida a la vez, casualmente se te cruza en el camino….

 

LONELY CARROUSSEL

Publicado en 1 el septiembre 2, 2011 por epidemiologia

Rebuscando en Internet para intentar entender la letra de la canción Lonely carousel, he encontrado este texto fantástico. El autor no pone su nombre, así que no creo que tenga problemas de autoría, parece hombre porque escribe en masculino (aunque cualquiera sabe), lo  que sí parece es enamorad@, ¿no?

 La poesía puede interpretarse en tres claves: una, la genérica, la de la desorientación y pérdida vital que nos afecta a todos más o menos siempre en el capitalismo, como efecto de la naturaleza del fetichismo. Todos hemos pasado y pasaremos situaciones así. La referencia al carrusel es muy sintomática: siempre gira y llega a aturdir. Sus luces, sus músicas, sus figuras infantiles y hasta grotescas, todo esto nos promete un mundo mejor pero irreal porque el carrusel sólo gira sobre su eje, nunca se abre a otros espacios, nunca explora nuevas realidades, al contrario, nos marea con sus círculos infinitos y repetitivos, y nos encierra,  enjaula en un espacio ficticio que al final nos agota y destruye. Hay que salirse del carrusel, en lo físico y en lo espiritual y hay que crear un mundo policéntrico y multifacético, sin un solo eje y con infinitos espacios que explorar. Pero eso implica construir nuestra independencia, nuestra autodeterminación permanente, y salirnos del carrusel para adentrarnos en las selvas y desiertos, en los océanos y universos que desconocemos. Sentimos miedo a la libertad en esos instantes decisivos y retrocedemos a la castrante seguridad del carrusel, aunque lo odiemos.

 La segunda interpretación parte de aquí y es la vivencia individual. La anterior era la colectiva. La individual es más dura porque, al final, la lucha por la libertad la tenemos que decidir nosotros dentro de nuestras miserias íntimas. Por esto es fundamental tener personas fiables, sólidas y críticas, que nos ayuden a salir del carrusel. Pero esas personas apenas las vamos a encontrar dentro de las ferias, dentro del carrusel y de sus engañosos juegos y placeres, porque quienes estamos dentro de esa trampa sufrimos los mismos problemas. Podemos encontrarlas, desde luego, pero será difícil, aunque es necesario buscarlas. Sobre todo tenemos que encontrarlas fuera del carrusel porque ellas también se están autoemancipando. En la construcción individual para romper con las alienantes cadenas de las ferias, de los placeres fabricados por el sistema, debemos equilibrar nuestra emancipación individual y la colectiva, buscando el equilibrio pero siendo conscientes de que el desequilibrio es la norma de la vida, y hasta señal de vida, porque el equilibrio puede llevarnos a la monotonía: la vida vive gracias a la contradicción y al cambio, al surgimiento de lo nuevo, y el equilibrio excesivo termina siendo la muerte. La trampa del carrusel radica en que nos ofrece aparentes y falsos desequilibrios que, en realidad, atan aún más al giro eterno alrededor de la miseria burguesa que todos sufrimos en nuestro interior.

 La tercera, me afecta a mí personalmente ahora mismo, en mi lucha con todo lo que, mala y precipitadamente, intento transmitir. Estaba atrapado en el carrusel de mi vida, tenso e incómodo pero ¿resignado? No perdía la ilusión de avanzar a nuevos espacios luminosos e inexplorados, y apareciste tú. Los nervios y hasta el inevitable miedo a la libertad, al placer y a nuevas realidades me acogotaron en un principio, y vuelven a hacerlo de vez en cuando, aunque cada vez menos, conforme te conozco más y más. Ambos nos hemos encontrado en el mismo carrusel, de sopetón y fortuitamente, pero ambos teníamos referencias el uno del otro y viceversa. Yo había seguido tu rastro, y tú habías oído hablar de mí. Nuestro encuentro llevaba por tanto una carga interna que estalló en pocos segundos en medio del carrusel, lo que multiplicó mi necesidad de salirme de la trampa, y me facilitaste sobremanera lograrlo porque tu ayuda es mucho mayor de lo que esperaba, de lo que imaginaba. No se si yo puedo ayudarte a ti tanto como tú a mí, y esa duda me quema.

 

Ciencia y Salud. Medicinas “oficiales” vs. “alternativas”, ¿dónde está la verdad?

Publicado en 1 el julio 15, 2011 por epidemiologia

Ya hemos comentado en otras ocasiones que hay corrientes dentro de los movimientos de izquierda que tienden a considerar los determinantes económicos y culturales como causas invariables de nuestros problemas de salud; es lo que se ha venido en llamar reduccionismo cultural (1). El problema fundamental de este modo de determinismo que postula que todas las formas de conocimiento y expresión de lo humano están determinadas por el modo de producción económica, y que las causas de los problemas de salud individuales se encuentra de forma inmutable e inevitable en nuestra sociedad capitalista, patriarcal y opresora de los pueblos, es su tendencia a ignorar lo biológico. De ahí su incapacidad para considerar y comprender las causas físico-químicas y biológicas que también forman parte del origen de los fenómenos y procesos de la naturaleza, como los de la salud de los individuos. Además, esta tendencia a ignorar lo biológico ha provocado, en bastantes ocasiones, que estos movimientos se hayan deslizado hacia planteamientos místicos e idealistas en el análisis y explicación del binomio salud-enfermedad.

En este contexto no es extraño encontrar grupos de opinión que reivindican una medicina “alternativa” junto al uso de remedios y medicamentos también “alternativos” en un marco de crítica radical al sistema capitalista y opresor. El campo se encuentra abonado, en tiempos de la crisis global que padecemos, por una población impotente ante sus dolencias y enfermedades diversas, muchas de ellas incurables o producidas por la insatisfacción y frustración de una sociedad enferma de todo tipo de valores, y que buscan desesperadamente remedios rápidos y esperanzadores que les alivie ahí donde la medicina “oficial” ha fracasado.

Esta situación provoca que en nuestras sociedades coexistan los llamados medicamentos “oficiales” (los prescritos por los servicios sanitarios públicos o privados) junto a los “alternativos” (prescritos, salvo contadas excepciones, en consultas privadas y basados fundamentalmente en medicamentos a base de plantas, sustancias vegetales y homeopáticos).  Lo que suele ocurrir es que las personas combinan ambos tipos de asistencias, acudiendo a la medicina “oficial” para patologías traumatológicas, odontológicas o ginecológicas, por ejemplo, pero no para otras dolencias cronificadas que difícilmente se curan. Muchos plantean que lo que no me soluciona la medicina “oficial” me lo solucionará la medicina “alternativa”, aunque lamentablemente tampoco con ésta se suelen resolver satisfactoriamente muchos de sus males. Además, es un hecho la proliferación de negocios ilegales a base de “hierbas” sin base científica alguna que se aprovechan de la ansiedad e impotencia de la gente cuando padecen enfermedades graves e incurables. Y es que ante la falsa creencia de que “lo natural es sano”, se debe recordar los letales y perjudiciales efectos sobre la salud humana de muchas plantas, incluidas aquellas de las que se obtienen productos medicinales, la digitalis o la cicuta son dos de las más conocidas de una larga lista de plantas tóxicas (2).

La cuestión es, ¿la medicina, sea del tipo que sea, está basada en conocimientos y verdades objetivas? Nosotros creemos que sí, que todo el saber milenario de la humanidad, del que la ciencia médica actual forma parte, está basado en verdades objetivas (que no completas) obtenidas a través de la práctica. Descubrirlas, e ir avanzando en su conocimiento mediante la experimentación y la práctica social, es el deber de la verdadera ciencia al servicio del pueblo. En el tema que tratamos, intentar contestar a esta pregunta es tratar de distinguir cuánto de verdad objetiva o subjetiva tienen muchos remedios medicinales que proliferan y se ofertan en nuestra sociedad de consumo. Desde una visión materialista, y también dialéctica, debemos intentar reconocer la objetividad de la verdad en todos los aspectos de los cuidados y reparación de la salud, y rechazar las corrientes idealistas y místicas que consideran la verdad como puramente subjetiva y que terminan oponiéndose a la ciencia. Como se acaba de comentar, la impotencia y el sufrimiento de las personas ante enfermedades incurables suponen un terreno propicio a la aparición de negocios que se mueven dentro de un submundo esotérico y mistérico  que no solo es idealista sino que se desarrolla bajo planteamientos claramente reaccionarios. Tampoco podemos olvidar el carácter de clase del conocimiento, que es trasgredido y utilizado por la clase que detenta el poder, por la clase dominante que dirige y condiciona la investigación científica al servicio de sus intereses. Y es que aunque el conocimiento y la verdad objetiva es una, la propiedad de dicho conocimiento es de una minoría que la mercantiliza y la degrada.

En la actualidad, y desde hace ya bastantes años, las multinacionales del sector farmacéutico, ávidas de ganancia fácil y rápida avanzan a costa de engullir y apropiarse del conocimiento secular de los pueblos para incorporarlo a la maquinaria de sus grandes corporaciones. Y esto ocurre en todos los posibles escenarios, desde los más cercanos a los más lejanos. En el primer caso tenemos el proceso de Bolonia en el que nos encontramos las universidades europeas que estrecha aún más la investigación de “lo público” con los intereses mercantilistas de las grandes empresas. De esta forma, la investigación en medicamentos y otros productos sanitarios se ve claramente condicionada por estos intereses del mercado en vez de por las necesidades reales de la población. Esta apropiación de lo que se debe priorizar en investigación a costa de los impuestos de todos en beneficio de unos pocos, es coincidente con otra apropiación aún más dramática en otros contextos más distantes. Nos referimos a lo que se ha venido en llamar biopiratería, la apropiación del conocimiento ancestral de las poblaciones indígenas sobre las semillas, sus características genéticas y los productos derivados de las plantas por parte de las grandes compañías, tanto farmacéuticas como productoras y comercializadoras de semillas, para luego ser patentadas y cobrar por su uso. Es conocido que muchos remedios farmacéuticos, tópicos y orales fundamentalmente, provienen de las plantas.  A lo largo de los años las industrias de los medicamentos, incluidos los medicamentos llamados tradicionales a  base plantas (y otras industrias relacionadas como las de la alimentación o la cosmética) han terminado siendo asimiladas por las grandes empresas capitalistas. El hecho es que estas multinacionales van a la caza de los principios activos de las plantas medicinales indígenas, apropiándose del conocimiento adquirido por la experimentación de estos pueblos a lo largo de cientos y miles de años, que redundan posteriormente en jugosos negocios. La historia que sigue es de sobra conocida: los productos posteriormente desarrollados se protegen con los derechos de propiedad intelectual privada mediante patentes. Y, lo que es aún peor, la transformación de monocultivos para producir en serie las plantas más cotizadas con todas las consecuencias de pérdida de biodiversidad de los terrenos que en el caso de las semillas tiene repercusiones dramáticas para la supervivencia de estos pueblos. Por ejemplo, desde hace años se viene denunciando esta biopiratería en América Central y del Sur, por parte de las grandes empresas farmacéuticas y de semillas transgénicas de plantas medicinales que la población indígena ha utilizado durante siglos y que son sus verdaderas propietarias y depositarias (3).

En esta situación de desigualdad política, económica y financiera en relación con la industria de medicamentos asistimos a una  superproducción y a un fomento de su consumo en nuestras sociedades que no tienen una real correspondencia con una valoración adecuada de sus verdaderos efectos beneficiosos y de seguridad. Las industrias del sector invaden la Unión Europea con todo tipo de medicamentos, muchos de ellos no totalmente avalados, lo que ha creado una confusión y falta de control normativo, especialmente en relación con los medicamentos tradicionales a base de plantas, mientras son autorizados y reconocidos en unos estados miembros, no lo están en otros (4). Un ejemplo paradigmático lo tenemos con los medicamentos homeopáticos que llevan tiempo siendo muy cuestionados por distintas instancias y comités, incluso en países donde  la industria homeopática supone un ingente negocio como Gran Bretaña, ante la ausencia  de ensayos clínicos u otros tipos de estudios concluyentes sobre su efectos farmacológicos (5, 6). Las nuevas normativas de la Unión Europea se esfuerzan por conseguir un total control empresarial de la comercialización de todo tipo de medicamentos (4, 7), y en relación con el conocimiento sobre sus principios activos, mecanismos de acción, indicaciones, contraindicaciones y efectos secundarios (claramente necesarios por otro lado), lo que ya está produciendo luchas de intereses entre los diferentes sectores de la industria farmacéutica.

Y mientras tanto, ¿cuales son las alternativas a plantear, a exigir, por parte de la población y las organizaciones de izquierdas? En primer lugar, la denuncia de la incompatibilidad que existe entre una industria sanitaria privada que mira por los beneficios de unos pocos y la necesidad de abogar por una salud para todos. Esta contradicción básica tiene varias consecuencias negativas que giran en torno a las situaciones de desigualdad que generan:

1) Se tiende a orientar la investigación científica hacia sustancias  paliativas antes que curativas. De esta forma se propicia una dependencia de los fármacos, no exentos casi nunca de efectos indeseables, que debemos tomar durante un largo periodo de tiempo en las  sociedades donde predominan las enfermedades crónicas e incurables.

2) La tendencia a obtener patentes rápidamente lleva a investigar nuevos fármacos con poco valor añadido respecto a otros ya comercializados. Consideremos un solo apunte: la OMS estima en su última lista de marzo de 2009 (8) que solamente unos 350 medicamentos son catalogados como “esenciales”, mientras que en 2010 se registraron y autorizaron en España 1393 nuevos medicamentos (como cosa “curiosa”, el mayor porcentaje corresponde al grupo terapéutico del Sistema nervioso central, el 27,25%) (9)

3) Nuestro sistema nacional de salud convive con la industria privada farmacéutica. Pero un sistema sanitario realmente público debe garantizar, además de una atención sanitaria gratuita y de calidad, un uso racional del medicamento que abogue por utilizar aquellos realmente necesarios o esenciales y promueva la prescripción y el uso de medicamentos genéricos. Pero estas últimas circunstancias no se llevan a la práctica precisamente por esa connivencia del sistema sanitario controlado por el estado capitalista con las multinacionales farmacéuticas.

4) A nivel mundial se propicia una investigación de fármacos únicamente para las enfermedades más frecuentes y prevalentes en el “Primer” Mundo. No se prioriza en las denominadas “enfermedades raras” (el albinismo, acondroplasia o espina bífida, por poner unos pocos ejemplos) que sufren cientos de miles de personas en los países enriquecidos, o en atender al tratamiento y prevención de las enfermedades prevalentes en los países y zonas empobrecidos del planeta (como la malaria, el dengue o la meningitis meningocócica). Las corporaciones farmacéuticas investigan y promocionan aquello que es rentable, por lo que no es de extrañar que un altísimo porcentaje de sus ventas se realicen en los Estados Unidos, Canadá, Europa y Japón, ensayándose los medicamentos con más cuota de mercado (insistimos, fundamentalmente sintomáticos y paliativos), y se despreocupan de investigar medicamentos que alivien las enfermedades que afectan a las masas empobrecidos del planeta (10).

5) Las profundas transformaciones del sector farmacéutico de las últimas décadas propiciadas por la OMC y los gobiernos de los Estados Unidos y Gran Bretaña, junto a la pasividad generalizada de los demás gobiernos, han tenido como fin la fuerte protección de los productos farmacéuticos bajo patente que se aplican de forma generalizada desde el año 2000. Esto ha provocado que junto a un aumento enorme de los beneficios de la industria farmacéutica se viva una situación dramática en los países que más sufren epidemias mortales como el sida o la tuberculosis y otras enfermedades de la pobreza al no tener acceso económico a los medicamentos esenciales para su tratamiento (10).

6) Tampoco se prioriza en investigar y conocer las causas de las enfermedades, de las lesiones físicas y psicológicas para su autentica prevención. Y cuando hablamos de causas incluimos esas causas externas que nuestro sistema capitalista, cada vez más agresivo con el medio ambiente, incluido el social y laboral, provoca. Sobre las causas medio ambientales, la muestra más reciente y palpable son las terribles consecuencias presentes y futuras del accidente de la planta nuclear de Fukushima en Japón. Sobre los determinantes sociales y económicos, se destaca el paro, la pobreza y la explotación laboral y doméstica que ahora más que nunca se deja sentir en los sectores más deprimidos de nuestra sociedad y en amplias zonas del mundo que generan  enfermedad y muerte prematura (11).

Esta es la verdadera lucha que en este aspecto del campo sanitario se debería plantear y que solo podrá ser culminada cuando se consiga una sociedad más justa y libre que nos libere realmente de las consecuencias de la explotación asalariada y patriarcal de los pueblos. Los medicamentos, del tipo que sean, deben servir a la salud y a la calidad de vida de las personas, y no a elitistas intereses mercantiles. Y si han mostrado sus beneficios y demostrado su eficacia deben ser ofrecido gratuitos a la población, pero reclamando al mismo tiempo seguridad y calidad. Debemos seguir defendiendo una sanidad para todos, que incluya también vacunas infantiles seguras y medicamentos esenciales y genéricos (vengan de la cultura que vengan) para todos. Ahora que la sanidad pública está más amenazada que nunca (12), no debemos desviar nuestro punto de mira, pues, aquí y ahora, esta es la batalla que hay que librar en el campo de la salud y la enfermedad.

CITAS:

(1) Cruz C. “No está en los genes. La vigencia del materialismo dialéctico en las ciencias de la vida”. 2010. Disponible en:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=112399

(2) ORDEN SCO/190/2004, de 28 de enero, por la que se establece la lista de plantas cuya venta al público queda prohibida o restringida por razón de su toxicidad. BOE nº 32, de 6 de febrero de 2004.

(3) Eckart Boege. Protegiendo lo nuestro-Manual para la gestión ambiental comunitaria, uso y conservación de la biodiversidad de los campesinos indígenas de América Latina. 2004. Disponible  en: http://www.ambiente.gov.ar/infotecaea/descargas/boege01.pdf

(4) Directiva sobre los Productos Tradicionales de Plantas Medicinales (THMPD), Directiva 2004/24/EC.

(5)  Are the clinical effects of homoeopathy placebo effects? Comparative study of placebo-controlled. Shang, Aijing;Huwiler-Müntener, Karin;Nartey, Linda;Jüni, Peter;et al. The Lancet; Aug 27-Sep 2, 2005.

(6) The end of homoeopathy. Anonymous. The Lancet; Aug 27-Sep 2, 2005; 366, 9487

(7) Directiva 2001/83/CE en lo relativo a la prevención de la entrada en la cadena de suministro legal de medicamentos que son falsificados en cuanto a su identidad, su historial o su origen.

(8). Organización Mundial de la Salud. Disponible en:  http://www.who.int/selection_medicines/committees/expert/17/sixteenth_adult_list_en.pdf

(9) Memoria de actividades del año 2010 de la Agencia Española de Medicamentos y Productos sanitarios (AEMPS). En:  http://www.aemps.es/actividad/nosotros/docs/memoria2010.pdf

(10) Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad  Pública. Globalización y Salud. Disponible en: http://www.fadsp.com/

(11) Joan Benach, Francesc Belvis, María Buxó et alia. La salud en tiempos de reformas laborales. Disponible en: http://www.rebelion.org/noticias/2011/1/119623.pdf

(12) Ángeles Maestro. Datos concretos sobre el copago sanitario. Disponible en:

http://www.kaosenlared.net/noticia/datos-concretos-sobre-copago-sanitario

 

 

SOBRE CIENCIA y SALUD (MEDICINA, MEDICAMENTOS Y VACUNAS)- Parte I

Publicado en 1 el julio 5, 2011 por epidemiologia

Suele ser habitual que las protestas e indignación de la población hacia sus dirigentes, hacia el poder establecido y sus desmanes que generan malestar, ira y desconfianza provoquen rechazo de todo lo que provenga de ese “poder”, llámense leyes, prohibiciones, sistemas educativos, sanitarios y un largo etcétera.

Pero es la sanidad, en todo lo relacionado con la salud, el dolor y el sufrimiento de las personas, la que tiene un significado especial en el imaginario colectivo desde el principio de los tiempos.

En todas las sociedades, desde las más primitivas, los cuidados de la salud era una prioridad clave en la supervivencia del grupo y de la especie. Y ese poder de combatir la enfermedad se fue asociando a cualidades mágicas y extraterrenales. Curanderas, hechiceros, sacerdotes y sacerdotisas ostentaban una gran influencia sobre la comunidad. En sus manos se dejaban los conocimientos –el poder- para el desarrollo de sus nobles funciones médico-religiosas.

En la actualidad, ese poder sigue existiendo en forma de, entre otros, poderosas multinacionales en connivencia con los gobiernos capitalistas que amasan millones en la presente era de la mercantilización de todos los asuntos importantes de la sociedad, y la salud ciertamente es uno de ellos. También se observa como muchas personas, consciente o inconcientemente, mantienen una cierta idealización en relación con la salud-enfermedad y la muerte en sus ansias por preservar la salud y la vida para ellas y para los suyos. De alguna manera, la curación de la lesión y la enfermedad sigue anclada, en el subconsciente colectivo, a ideas religiosas, milagreras, a dioses, videntes y poderes ocultos de la naturaleza.

Hoy día, las graves consecuencias que el sistema capitalista e imperialista está provocando en la salud de las poblaciones (en su acepción más holística) hace que la frustración, la rabia y la ira de ciertos sectores se rebelen frente a todo lo que “huela” a poder establecido. En el terreno de la sanidad, bien sea la ley antitabaco, las vacunas, algunas enfermedades “sospechosas” como el sida, los medicamentos, o el personal “mafioso” de bata blanca (sea médico o farmacéutico), nada vale, todo es una invención, “basura” corrupta e inútil donde solo imperan los intereses del capital.

Y frente a esta situación deberíamos empezar por reflexionar sobre la  verdad y el conocimiento acumulado por la humanidad a lo largo de siglos en todas las disciplinas científicas. La filosofía marxista no tiene dudas sobre dicho avance. El materialismo dialéctico nos muestra cómo el desarrollo del conocimiento humano aprehende cada vez más profundamente el mundo objetivo, se aproxima indefinidamente a la verdad absoluta, y esto muestra claramente toda la potencialidad de la inteligencia humana. El acceso a dicha verdad debe pasar por el conocimiento de las verdades relativas en el largo desarrollo histórico de la ciencia, desde los grados más bajos, elevándose paso a paso, etapa a etapa, en una mayor complejidad. La historia del avance epistemológico va paralelo, como no podría ser de otro modo, a los procesos del mundo y de la naturaleza, cuya trayectoria progresiva se impone pese a su aparente carácter fortuito o a sus retrocesos momentáneos.

La verdad que se alcanza en un momento y contexto histórico dado, no puede ser más que una verdad relativa porque siempre está determinada por las circunstancias sociales y el siempre limitado estado del conocimiento científico de su tiempo. Es por ello que muchas doctrinas teóricas se han visto sustituidas, mejoradas y enriquecidas en esa adquisición cada vez mayor y más compleja del saber. Frecuentemente, una nueva teoría conserva los elementos positivos ya adquiridos por las teorías anteriores y los desarrolla empíricamente. La historia de la ciencia y del conocimiento humano muestra plenamente este esquema dialéctico.

 

Por ejemplo, en el ámbito de la medicina, entender el proceso y las causas de las enfermedades infecciosas requiere considerar la clásica teoría del germen o del contagio de Koch[1], completándola y relacionándola con el mayor conocimiento de los ecosistemas, con las nuevas aportaciones de la ecología, para evitar e intervenir eficazmente sobre las epidemias humanas nuevas y viejas. Pero en ningún caso debemos caer en el error de invalidar la teoría del germen, sino todo lo contrario, arroparla con los nuevos contextos y adquisiciones científicas de otras disciplinas y trascendiendo sus aspectos limitantes y desfasados. De la misma forma podríamos decir que entender la teoría de la relatividad o de la geometría fractal no significa más que integrar los conocimientos anteriores de la física mecánica o de la geometría euclidiana, que no solo no dejan de ser ciertas sino también necesarias para dar luz a todo el proceso y entendimiento al fenómeno que estudiemos, ya sean los problemas de salud de una comunidad, los movimientos de las partículas o la arquitectura fractal.

Pero, ¿por qué decimos todo esto, por qué nos paramos a defender los sólidos conocimientos alcanzados en el campo de las ciencias biológicas y de la salud, pese a los retrocesos y limitaciones incuestionables? Porque denunciar y criticar los abusos, y a veces fraudes, del poder establecido y de las multinacionales no debe cegarnos y reivindicar “otra medicina” no siempre bien conocida que nos solucionará todos nuestros problemas, criticando una medicina “oficial” que no vale para nada. Porque es desde dentro de los sectores críticos y anticapitalistas donde surgen voces que cuestionan muchas de las verdades alcanzadas en el campo de las ciencias de la salud. Se cuestiona la existencia de microorganismos patógenos, la eficacia de los antibióticos y de las vacunas, por poner los ejemplos más repetidamente señalados. Se piensa que en un mundo ideal sin agresiones medioambientales, libre de tóxicos, radiactividad y de agentes naranjas, el organismo humano de forma natural se autodepurará y podrá convivir de forma armónica con la naturaleza y la abrumadora multitud de microorganismos que pueblan nuestro planeta.

La cuestión es cómo “convivimos” en y con un sistema que arremete y altera nuestra salud y qué alternativas de lucha debemos plantear en el día a día. Si la lucha se debe librar en todos los frentes, uno de ellos debe ser el ideológico y el científico. Una lucha por la verdad, el conocimiento y una ciencia al servicio de los pueblos, que sirva a sus intereses e impida su utilización por el capital para la guerra, la opresión, la miseria y la enfermedad. La contradicción no se encuentra entre la ciencia y la salud, sino entre el capitalismo y la salud.

Los conocimientos adquiridos en la ciencia de la salud, como de cualquier otra, no son nuevos, no parte de una especie de tabula rasa, es el producto de la incorporación de todos los logros alcanzados a lo largo de la historia. Y para seguir avanzando se debe priorizar la investigación de las causas de los problemas de salud, incluidas las sociales, y defender las intervenciones sociosanitarias en beneficio de una amplia mayoría de la población. Hay mucho que avanzar, mejorar  y corregir, de eso no debe caber la menor duda. Pero tampoco debe haberlo sobre el hecho de que el armazón de muchos de sus conocimientos es sólido y robusto y ha sido mostrado y demostrado por la experimentación científica. Los fraudes, falacias y abusos con los que el sistema capitalista ha tratado de contaminar a la verdad y al conocimiento en general,  y a las ciencias de la salud en particular, solo debe mover a denunciarlos de forma constructiva para progresar en su avance epistemológico.

Más concretamente, desde la epidemiología de las enfermedades transmisibles podemos comprender desde hace muchos años la producción de epidemias y pandemias ayudadas de otras disciplinas como la microbiología o la ecología. El mundo microscópico tan diverso que nos rodea desde los inicios de la vida es cada vez más y más entendido también desde la biología, y en ese mundo también se encuentran los microorganismos patógenos para los seres humanos y los animales.

No podemos enumerar todas las epidemias que ha sufrido la humanidad en las diferentes épocas, y que en la actualidad siguen padeciendo, especialmente, las poblaciones más vulnerables. El sarampión, el paludismo, el dengue o la tuberculosis son una muestra de epidemias que matan a millones de niños en el mundo, especialmente en las zonas donde predominan la desnutrición crónica y la desprotección sanitaria. Merece una reflexión la reciente epidemia de cólera que ha asolado Haití, donde las investigaciones más fiables han situado su origen en un área geográfica lejana[2]. Esta epidemia muestra claramente que si seguimos la cadena de transmisión de los primeros casos, el campamento de los cascos azules de las Naciones Unidas y sus insuficientes cuidados higiénico-sanitarios fueron la causa y el origen del problema[3]. En este caso reciente, la teoría del germen se encuentra en la base de los conocimientos que se tienen para evitar la cadena de transmisión y la tipificación del germen,  y nos llevó a esta conclusión ya desde el principio de la epidemia y alertó de las terribles consecuencias de la introducción de un virulento vibrión en una población no inmune como la haitiana y en un contexto socioeconómico e higiénico sanitario tan deficiente[4].

Negar la existencia de estos microorganismos, los conocimientos sobre los mecanismos de transmisión y, por tanto las medidas de prevención primaria que se deben seguir para evitarlos o la utilidad de antibióticos y vacunas cuando se hace necesario, es hacerle un flaco servicio a las poblaciones más azotadas por todo tipo de epidemias infecciosas.

Si bien la ciencia en el capitalismo ve truncada su capacidad transformadora social y por el progreso de los pueblos, ésta no puede ser negada en muchos aspectos de su conocimiento. De hecho, ha sido una constante en la historia de la ciencia que esa negación radical, abanderada en no pocas ocasiones por sectores progresistas y de izquierda, se ha deslizado a menudo por planteamientos idealistas  como una forma de llenar el vacío que dejan. Desde una visión materialista y dialéctica, creemos que el avance del conocimiento de la salud y enfermedad de las poblaciones debe promover el análisis de todas las causas, desde las más sociales y políticas a las más individuales y biológicas, para reivindicar y exigir todas las intervenciones posibles en estos mismos contextos.


[1] La teoría del contagio de Koch destierra los erróneos postulados de la teoría miasmática, explicando el proceso de las enfermedades infecciosas como una interacción entre el agente -el  microorganismo patógeno-, con un individuo o huésped susceptible a través de diferentes mecanismos de transmisión.

[2] La cepa de V. Cholerae responsable de la epidemia de cólera en Haití es casi idéntica a las cepas El Tor O1 de la séptima pandemia predominante en el sur de Asia, incluido Bangladesh y de un linaje distinto de las cepas latinoamericanas y de África oriental. En su conjunto, los datos que hemos obtenido parecen indicar claramente que la epidemia haitiana comenzó con la introducción de una cepa de V. Cholerae en Haití desde una fuente geográfica lejana vehiculizada mediante actividad humana.

[3] Cuando realizaba este escrito sale la noticia de que los propios expertos de la ONU reconocen que el posible origen de esta terrible epidemia fueron sus militares.

[4] La Brigada Médica Cubana que lleva 12 años en la isla ayudando en la reconstrucción del sistema de salud en es país han sido elementos clave en la minimización de de las secuelas de esta epidemia.

SOCIEDAD EN CRISIS Y SALUD: Una anamnesis peculiar

Publicado en 1 el mayo 1, 2011 por epidemiologia

Tras la política neoliberal que se impuso en la década de 1980, que incluyó la liberalización financiera destinada a extraer enormes sobreganancias mediante una especulación suicida, ha habido repuntes momentáneos en determinados países que habían hecho creer a algunos que la crisis estaba definitivamente superada y que el capitalismo iniciaba de nuevo una larga y sostenida onda de expansión. Pero, como era de esperar, no ha sucedido así, hemos sido testigos de la ley tendencial a la caída de la tasa media de ganancia del capital, y desde el verano de 2007 y más crudamente desde el de 2008, este sistema se está precipitando hacia un estancamiento o crecimiento tan débil que no puede dar el salto a la recuperación sostenida en el tiempo, y esto porque las sucesivas crisis parciales y específicas han terminado por confluir en una “nueva” y más global que estamos padeciendo.

En el campo de la salud, esta situación se ha ido manifestando de diferentes formas, desde un intento creciente a privatizar los servicios sanitarios públicos, hasta la medicalización de la asistencia sanitaria  y la mercantilización de la salud donde prima los beneficios de las grandes empresas farmacéuticas y la industria aplicada  a la tecnología sanitaria. En el devenir de esta crisis sistémica del capitalismo, “Esculapio” (la medicina curativa, medicalizada y tecnológica) se está imponiendo cada vez más a “Higeia” (la medicina preventiva,  social y comunitaria). La investigación en el campo de la salud se está inclinando descaradamente hacia la tecnificación, mientras que la etiología, las causas de las enfermedades y los problemas de salud, se están viendo desplazadas y arrinconadas en las formas más simplistas del determinismo biológico.  Para muestra basta un botón: en la reciente XXI edición de los premios EDIMSA (Empresa de Editores Médicos S.A.), el premio al “medicamento del año” se le concedió a un fármaco que consigue la evacuación completa del intestino (que se precisa para realizar una correcta colonoscopia); es decir, para que nos entendamos –y con todos los respetos-, se le concedió a un purgante.

En estos tiempos de crisis se hace más necesario que nunca reivindicar un cuidado de calidad de nuestra salud en el ámbito de lo público, y una investigación de las enfermedades mediante un análisis integral que incluya sus causas en todos los posibles niveles de acción, como premisa imprescindible para la mejora presente y futura de la salud de la población.  No basta con una exploración física y unas pruebas complementarias (analítica, radiografías, etc…), ni plantear un adecuado diagnóstico, una etiqueta de su proceso patológico. Habría que hacer un esfuerzo por realizar una  anamnesis un tanto peculiar, que se caracterice por comprender los problemas sociales desde las lesiones biológicas (y viceversa).

Es insuficiente que a un paciente imaginario se le diagnostique una anemia por déficit de hierro (ferropénica). Se necesita, también, analizar todas las posibles causas que han desencadenado esa enfermedad particular en esa persona individual. Tanto las causas internas o biológicas, como las externas o sociales. Primero analizaremos los procesos internos que pueden desencadenar este tipo de anemia, como  hemorragias por úlcera gástrica o tumores de colon o estómago, que tienen en común producir pérdidas sanguíneas inadvertidas por el paciente. Y si hemos detectado una úlcera de estómago sangrante (sin infección por Helicobacter pylori), habrá que investigar, por ejemplo, qué causas o agresiones del medio exterior han podido originarla: el consumo reciente de fármacos, hábitos tóxicos (tabaco, alcohol y otras drogas), pero también los posibles sucesos estresantes en su entorno familiar y laboral. Porque, ¿el personal sanitario no debe tener en cuenta si el paciente está atravesando una agobiante situación en la casa al tener que cuidar a su madre enferma de Alzheimer y sin ninguna ayuda real de las instituciones?  ¿Y debe ignorar que en la empresa donde trabaja se ha iniciado un expediente de regulación de empleo (ERE) y el panorama laboral es incierto y se preparan duras luchas para tratar de evitarlo?  Ya que todas estas situaciones de estrés psicosocial que sufre nuestro paciente son conocidos  determinantes del ulcus gástrico.

Ante una enfermedad, o enfermedades particulares debemos, por tanto, realizar un amplio y profundo estudio de todas las causas que en el estado actual del conocimiento científico se conoce sobre ellas y con la humildad de saber que casi nunca tenemos certezas absolutas, que no siempre se conocen todas las causas y que, por lo mismo, todavía existen muchas enfermedades que no se pueden curar y, además, que no existen enfermedades, sino enfermos.  Si lo que pretendemos es su tratamiento integral y prevenir  su enfermedad en el futuro, deberemos prescribir los tratamientos farmacológicos disponibles tanto para su anemia como para su úlcera y atenderemos los cuidados para equilibrar sus hábitos personales de consumo así como los apoyos e intervenciones sociosanitarias necesarios para su familiar con Alzheimer que alivie a los cuidadores y mejore, en la medida de lo posible, a la propia enferma. Si queremos continuar con acciones que actúen realmente en todas las causas, no ya como profesional sanitario, sino como ciudadano consciente y responsable de mejorar nuestra sociedad, seguiremos “prescribiendo” las necesarias intervenciones socioeconómicas, exigiendo a las administraciones públicas que generen empleo estable y no destruirlo. Porque tratar integralmente y en profundidad a nuestros pacientes nos obliga a adentramos de lleno en el ámbito de lo político, y más aún cuando la sociedad está en crisis y las mejoras laborales, sanitarias y de todo tipo conseguidas y conquistadas a lo largo de años se están viendo amenazadas. Ya lo decía en 1847, en un período de grandes convulsiones sociales,  el patólogo alemán Rudolf Virchow, “la política no es más que la medicina pero a lo grande”.

Sociedad en crisis y salud. Una anamnesis peculiar

http://blogs.elcorreoweb.es/tribunas/2010/12/03/sociedad-en-crisis-y-salud-una-anamnesis-peculiar/

ALEMANIA EN EL PUNTO DE MIRA: DE NUEVO LOS PIENSOS CONTAMINADOS EN GRANDES EXPLOTACIONES AGROPECUARIAS SON CAUSA DE GRAVES PELIGROS PARA LA SALUD HUMANA.

Publicado en 1 el enero 7, 2011 por epidemiologia

Casi habíamos olvidado las consecuencias de la abultada y aprovechada alarma generada con la epidemia (que no pandemia) de la “nueva gripe A”, que tuvo su origen en Perote, pequeña localidad de México que sufre la implantación de una de las mayores explotaciones porcinas del mundo, las granjas Carroll. Apenas recordábamos que a las condiciones de hacinamiento de los animales, y a la contaminación de aguas y suelo de esa zona especialmente pobre de México se le unió una epidemia de gripe en cerdos y el contagio a los trabajadores y habitantes del poblado, expandiéndose la cepa a todo el mundo, cuando un nuevo escándalo relacionado con la salud se origina en grandes explotaciones agropecuarias alemanas.

Pero la “avanzada” y “civilizada” Unión Europea ha sido testigo de otros episodios  similares relacionados con la salud animal y humana. Después de la “vacas locas” y la “contaminación por dioxina de los pollos belgas” de hace más de una década, continua la intoxicación de animales y personas. Igualmente parecen olvidarse las lecciones que nos han mostrado los graves problemas de salud relacionados con la gripe aviar (que también afectó a los “pollos belgas” en 2004), y las prácticas antinaturales de hacinamiento animal y fabricación insana de piensos que amenaza con mutaciones víricas que pueden ser muy dañinas para otras especies pero también para la humana.

Y es que las alertas de riesgos para la salud de las personas relacionados con  productos contaminados por la voracidad de las grandes corporaciones capitalistas no cejan. Hace pocos días podíamos conocer la contaminación por el plaguicida iprodione (fungicida del grupo de las dicarboximidas) de preparados de fruta para bebés  de Nestlé-Geber (multinacional suiza) exportados a  Chile porque allí los niveles permitidos de esos plaguicidas no están fijados para “suerte” de los exportadores europeos. Y el nuevo año 2011 nos llegó con el flagrante escándalo de otra contaminación por dioxina producida por la empresa alemana Harles & Jentzsch, fabricante de piensos para animales. Hasta la fecha, decenas de miles de gallinas ha sido sacrificadas, y miles de granjas (de aves y porcinas) han cancelado sus operaciones. Esto es solo el comienzo, pues se ha desvelado que desde hace nueve meses ya se tenía conocimiento de esta contaminación y la exportación a otros países europeos de huevos y otros derivados puede desembocar en una preocupante crisis sanitaria y veterinaria.

Recordemos que ya en febrero de 1997 la Organización Mundial de la Salud calificó la dioxina como agente cancerígeno en humanos. Más recientemente la OMS ha rebajado los valores de ingestión diaria tolerable. La peligrosidad de la dioxinas como compuestos organoclorados aumenta debido a su carácter persistente (resistencia a la degradación física, química y biológica) y bioacumulativo (gran capacidad de incorporación a los tejidos grasos de los organismos vivos).

Si en la segunda mitad del siglo XX, la mayoría de los brotes de intoxicación por consumo de plaguicidas (herbicidas en su mayor parte) aparecieron en países del denominado Tercer Mundo como India, Costa Rica, Turquía, Colombia, etc., pronto esta situación se diversificó y no solo se sucedieron epidemias en países enriquecidos, sino que se asistimos a otro tipo de problemas de salud pública relacionado con la alimentación. Como ejemplo del primer caso podemos destacar que en 1985 se presentó un brote de intoxicación en California, Estados Unidos de América, como consecuencia del consumo de sandías contaminadas con aldicarb (pesticida de la familia de los carbamatos). En este caso, alrededor de 1.350 personas resultaron afectadas y 80 fallecieron. Entre las personas afectadas hubo mujeres embarazadas que sufrieron pérdida fetal.

Años después, en Gran Bretaña la epidemia de una enfermedad desconocía y letal, la variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jacob (vECJ), produce una de las mayores alarmas que se recuerdan en Europa por las consecuencias que su tipo de economía globalizada estaba provocando y que se ponía gravemente en entredicho.  Los primeros casos de la vECJ en humanos aparecieron en 1996 y fue aumentando en frecuencia en los años posteriores dejando pocos supervivientes. Los agentes infecciosos resultaron ser unas proteínas priónicas que se replican por un mecanismo desconocido. La “enfermedad de las vacas locas” (o Encefalopatía Espongiforme Bovina) se produjo por la utilización de unos piensos contaminados. Hacía tiempo que se conocía que el prión causaba en las ovejas una enfermedad neurológica incurable llamada “scrapie”, muy extendida en Gran Bretaña. Sin embargo, los despojos de estas ovejas fueron empleados en la elaboración de piensos destinados al engorde de ganado vacuno en la creencia de que la enfermedad resultaba inofensiva para la especie bovina. Muy al contrario, la enfermedad no solo “saltó” de especie de la oveja a la vaca, sino que volvió a saltar de la vaca al humano. Esta situación que se produjo y se concentró en Gran Bretaña, afectó a otros países por la exportación de vacas, harinas y piensos contaminados.

Poco después, en el año 1.999, apareció en la prensa el caso de los “pollos belgas”, verdadero antecedente, por sus similares características, de lo que está ocurriendo ahora en Alemania. Han pasado poco más de 10 años de la intoxicación que conmovió a Bélgica, y sus países vecinos, originada por la empresa de reciclado de grasas animales, Fogra, y con la participación de la fábrica de grasas para piensos también belga, Verkest.  Y parece que de nada han valido las numerosas órdenes y normativas comunitarias que se han emitido desde entonces.

De hecho, en el año 2004, otra vez Bélgica y sus granjas de pollo fueron el foco de una epidemia de gripe aviar que provocó el sacrificio de millones de aves y la afectación de casi un centenar de trabajadores, tanto de Bélgica como de Holanda. Quizás solo sea una casualidad, pero se ha propuesto como posible que los saltos de especie del virus de la gripe pueda estar causada por el hacinamiento insano de las aves y en el tipo de piensos de origen siempre muy dudoso (como también en Irlanda a finales del 2008, por ejemplo). El virus de la gripe aviar, aunque afecta sobre todo a las aves, excepcionalmente puede transmitirse al hombre, transmisión que requiere un contacto reiterado y próximo con animales vivos enfermos. El peligro es que la circulación simultánea de virus humanos y aviares, susceptibles a la mutación, incrementa la posibilidad de adaptación en los humanos, situación ésta que si se produjera nos hubiese enfrentado a una verdadera pandemia con un nuevo subtipo viral que no circula en los humanos (el H5N1) y de una alta gravedad.

El otro aspecto del modelo alimentario que nos imponen las grandes multinacionales proviene de la creciente frecuencia de las patologías cardiovasculares que amenazan la calidad de vida de amplios sectores de la población de los países industrializados. Pero en las intervenciones para paliar la alta morbilidad y mortalidad por estas enfermedades sería inútil conformarnos con actuar solo sobre las causas biológicas o individuales, si no se interviene también sobre las causas económicas y socioculturales. Intervenir sobre el alto consumo de grasas saturadas (fundamentalmente de origen animal) y de calorías en la alimentación de nuestra población o intervenir sobre infecciones como la gripe a través de la vacunación previa, serían medidas insuficientes si no se “tratan” los importantes problemas socioeconómicos subyacentes. Tal sería el caso de intervenir, denunciando, la producción intensiva de las grandes industrias o explotaciones agropecuarias, que son las que, en última instancia, promueven y favorecen el alto consumo de alimentos de origen animal o establecen las condiciones para la recombinación de nuevas formas virales.

Existe un denominador común en todos estos problemas señalados, la creciente avidez por obtener rápidos beneficios es una máxima del capitalismo que está por encima de la salud de las personas. Luchar y denunciar de forma sistemática la base socioeconómica en la que se sustenta este sistema, que solo genera destrucción de la naturaleza y de los seres vivos, debe ir acompañada de las propuestas sociales y ecológicas que desde distintos ámbitos locales y globales emergen de las clases campesinas y oprimidas tanto de los países más empobrecidos como de los países enriquecidos de nuestro entorno.

Los números de 2010

Publicado en 1 el enero 2, 2011 por epidemiologia

Los duendes de estadísticas de WordPress.com han analizado el desempeño de este blog en 2010 y te presentan un resumen de alto nivel de la salud de tu blog:

Healthy blog!

El Blog-Health-o-Meter™ indica: Más fresco que nunca.

Números crujientes

Imagen destacada

Un barco de contenedores puede llevar a unos 4.500 contenedores. Este blog fue visto cerca de 16,000 veces en 2010. Si cada cada visita fuera un contenedor, tu blog llenaria 4 barcos.

 

En 2010, publicaste 8 entradas nueva, haciendo crecer el arquivo para 25 entradas. Subiste 8 imágenes, ocupando un total de 19mb.

Tu día más ocupado del año fue el 2 de diciembre con 98 visitas. La entrada más popular de ese día fue CAUSAS DE LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES.

¿De dónde vienen?

Los sitios de referencia más populares en 2010 fueran personal.us.es, search.conduit.com, searchqu.com, facebook.com y mail.live.com.

Algunos visitantes buscan tu blog, sobre todo por enfermedades cardiovasculares, causas de las enfermedades cardiovasculares, enfermedades cardiovasculares causas, causas de enfermedades cardiovasculares y causalidad en epidemiologia.

Lugares de interés en 2010

Estas son las entradas y páginas con más visitas en 2010.

1

CAUSAS DE LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES octubre, 2008
4 comentários

2

SOBRE LAS CAUSAS DE LAS ENFERMEDADES (2ª PARTE) marzo, 2008
6 comentários

3

SOBRE LAS CAUSAS DE LAS ENFERMEDADES febrero, 2008
7 comentários

4

LA MAL LLAMADA “GRIPE ESPAÑOLA” DE 1918** octubre, 2009

5

EL PENSAMIENTO CAUSAL EN EPIDEMIOLOGÍA. agosto, 2010

¿Tenemos la vida que nos merecemos?

Publicado en 1 el noviembre 29, 2010 por epidemiologia

Los hombres que no amaban a las mujeres

Hace casi tres años que decidí escribir en este blog y hoy he recordado el motivo que me llevó a ello. En realidad quería expandir, en el sentido de liberar, mis ideas, mi exceso de energía que se manifiesta en forma de rabia, alegría, reivindicación pura y dura (y otras muchas formas en las que acostumbramos mostrarnos la mayoría de los mortales), esa energía que todos llevamos dentro y que debemos liberar de alguna manera. Decidí llamar al blog “Epidemiología y Salud Pública”, porque era y es mi área de conocimiento, a la que amo profundamente, y porque es tan multidisciplinar y diversa, que en realidad se puede escribir de cualquier cosa.

 Hoy he vuelto a sentir esa sensación de liberar sentimientos intensos que se me manifiestan de forma contradictoria, unas veces en forma de impotencia o rabia, otras en forma de euforia. Y es que en el avatar de nuestra existencia, de nuestras vivencias, ricas, si eres capaz de vivir intensamente, y adrede, como diría Mario Benedetti, siempre tratas de relacionarte e implicarte con la gente, con alguna gente, con la que te vas tropezando en el camino. Solo viviendo y relacionándote así, es cuando sientes el verdadero aprendizaje de la vida. Porque el implicarte en las relaciones personales exige comprender, conocer y ponerte en el lugar del otro y cuando ese otro no sabe conocerse a sí mismo, y se engaña continuamente, compruebas asombrada que tú sabes más de él, que él de si mismo. Es cuando descubres y adquieres enseñanzas inigualables, las que nos lleva a avanzar, a conocer más y más, y a desarrollarte como persona. Ese es el verdadero conocimiento, el que alcanzas con la práctica en la entrega día a día en todo lo que haces, cuando das sin pedir nada a cambio, es cuando se te da.

Hace algo más de tres años, logré curar una rinitis -y una jaqueca- psicosomática, ¡que se producía alternativamente!, a un “tipo” que conocí por casualidad, y lo curé porque saqué al mundo consciente lo que tenía en su mundo inconsciente y así pudo liberarse de su somatización…hace también tres años que le perdí la pista. Aún así, sé que no se curó de un mal aún mayor que tenía de fondo, del cual sus procesos psicosomáticos solo era una pequeña manifestación, su problema con los afectos: su incapacidad de amar y querer “a lo grande”. Es por eso que pronostico que su vida, salvo circunstancias muy favorables que le hayan podido ayudar a cambiar, será pobre en afectos, “léase” pobre en casi todos los aspectos de su vida. Porque cuando las personas, no quieren, no dan, no entregan valientemente a los demás, terminan recibiendo lo que “no cosechan”: Nada, terminan solos y no queridos.

 El amor, el de verdad, el auténtico, dice una buena amiga mía, exige mucha valentía y, por eso quien no es valiente en el amor, lo pierde, sin más. Curiosamente esta enfermedad de incapacidad se da más en los hombres que en las mujeres (desconozco las causas pero seguro que tienen que existir condicionantes sociales, culturales y económicos relacionados con la histórica dominación del hombre sobre la mujer que lo expliquen). De hecho, los hombres que no aman a las mujeres, tienen como base de su problema un lastre de machismo que no pueden evitar quitarse de encima.

Tres años después, por desgracia, he vuelto a encontrar a un “tipo” que me vuelve a recordar esta patología de la incapacidad de amar. Solo se diferencia del anterior en su edad. El primero era muy joven, este segundo de más edad. En epidemiología decimos que el tiempo y la edad es un elemento, o una variable, importante para el análisis de nuestro problema de salud (y este sin duda lo es). Así, lo que pronosticas en un individuo muy joven, que tiene casi toda una vida por delante, se vuelven coincidencias en otro que ya lo ha vivido casi todo. Para este último se hace casi innecesario pronosticar, solo es cuestión de repasar y enumerar su rosario de derrotas afectivas y la muestra palpable de su acuciante soledad.

La inteligencia  se crea y se desarrolla con la experiencia, que es algo más que adquirir  conocimientos o tener una aceptable o suficiente capacidad de abstracción. La experiencia es, sobre todo, su aplicación coherente a la práctica, la nuestra, la del día a día que conseguimos en nuestra relación y comunicación con los demás. En ser capaces de entender a ese otro que habitualmente es tan diferente a nosotros. Y en ese proceso de relación afectiva profunda desarrollamos nuestra capacidad de amar que tanto enriquece al ser humano, tanto, que sin ella, no hay verdadero conocimiento, verdadera sabiduría.

Es curioso que, al menos, en estos dos casos, ambas personas se creyeran con una inteligencia superior a lo normal, cuando en realidad ésta dejaba mucho que desear. Cómo si no esa incapacidad de autoanalizarse, de ser capaz de sacar a la luz toda la verdad de sus propias contradicciones. Cómo si no ese ejercicio de ceguera, de ignorancia de lo que es su propia existencia, y por tanto de evitar y analizar sus consecuencias que les hacen imposible dirigir sus propias vidas afectivas. ¿Cómo se puede desarrollar la inteligencia y el buen hacer si ni siquiera podemos analizar y corregir nuestras propias limitaciones? La humildad es la virtud que alaban mucho los demás pero que tiene como principal ventaja, en las personas que la disfrutan, el que los hacen capaces de cambiar, de corregir, de modificar sus errores. Y, sobre todo, cómo nos podríamos desarrollar y enriquecer si no queremos ni somos queridos.

Que nadie se lleve a engaño. A pesar de todo lo dicho, doy fe de que, al menos en mi larga trayectoria vital, he encontrado hombres con una capacidad de amar sobresaliente, no uno ni dos sino algunos más, que no es poco. Hombres valientes que dan sin apenas pedir, que entregan y  aman a lo grande, y por ello sus vidas son de una envidiable coherencia personal y social, de una inteligencia tan grande como su corazón. Y al igual que aún tengo esperanza en la humanidad, en la posibilidad de que los pueblos pueden ser dueños de su destino, también lo tengo en los hombres, y mujeres, auténticos, coherentes en su vida personal y social, porque como  diría Bertolt Brecht, esos hombres y mujeres son los imprescindibles.

 

Vejer. Salvar El Palmar

Publicado en 1 el septiembre 6, 2010 por epidemiologia

Información y para FIRMAR:  http://www.salvarelpalmar.es/

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